Alentado por un estadio pintado de amarillo, empujado por la sequía de dos años sin llegar a una final y sintetizado en un inspirado chico que se robó el espectáculo, el Real España venció 3-1 a la Real Sociedad y tomó una gran ventaja en el primer pulso de la gran final del Apertura.
Segundo a segundo, minuto a minuto, el desafío fue elevando las pulsaciones de los presentes y se fue escribiendo una historia muy similar a una película de Hollywood , en donde hubo un protagonista que se llevó todas las miradas: Bryan Róchez.
Empiezan los festejos
A su corta edad, el joven delantero nacido en la intimidad de las fuerzas básicas Aurinegras no se dejó invadir de la tensión de una final y sacó su mejor repertorio en el legendario estadio Morazán.
Esa fiesta la iniciaría apenas al 14, cuando Bryan, tal como lo indica el libreto, peinó para Alan Alemán, se movió al centro del área para recibir el espectacular rezago del tico y llegó a cajonear de derecha con gran técnica para dejar congelado a Sandro Cárcamo y hacer explotar en júbilo el legendario coloso sampedrano...
Llega el segundo zarpazo
El 1-0 llenaba de confianza a la Realeza, pero provocaba la reacción del Aceitero y rápidamente Osman Melgares llenaba de nerviosismo al pueblo catedrático con un trallazo que hacía volar a Luis López.
Sin embargo, Róchez había despertado con la luz prendida y al 31 aprovechó una gran jugada por la derecha de Harlintong Gutiérrez para levantarse con enorme prepotencia, picar el 2-0 y hacer flamear las banderas aurinegras en todo lo alto del Morazán.
La fiesta se teñía aún más de amarilla, pero, tras el descanso y antes de redondear la historia, llegaría la repuesta del corajudo equipo de Héctor Castellón. Con 55 en el cronómetro, un solitario Rony Martínez provocaba que el meta López lo derribara dentro del área y obligaba a que el árbitro Armando Castro atinadamente señalara el punto penal, pese a que no se animaba a cambiar la tarjeta amarilla por una roja.
Al abordaje, Elkin González, quien entendía el momento álgido del partido y con un potente disparo al centro establecía el 1-2 y así le daba vida al Bajo Aguán.
Cardozo redondea la historia
Pero, ese festejo se convertía en una alegría de pobre para los Aceiteros porque solo pasaron cuatro minutos para que la Máquina le quitara el estrés a su parcializada...
Otra vez, el héroe de la noche sampedrana, Bryan Róchez, volvió a ganar en las alturas para dejársela a Claudio Cardozo, quien se hizo de una media vuelta en el área para dejar a contrapié a Sandro y poner el selló definitivo: Real España 3-1 Real Sociedad.
La ventaja de dos goles hace que el Búho ya saboree su copa número 13, pero los tocoeños se aferran a la fortaleza de su caluroso estadio para remontar la pesada losa y dar la vuelta en el Francisco Martínez.