Fracciones de segundo separan a un portero de la gloria o el infierno. Bien lo sabe Donis Escober, el hombre que tiene con vida al León con su monumental atajada al venenoso cabezazo del argentino Mario Romero...
Igual contra Victoria, en el juego de la primera vuelta en Olanchito disputado en agosto 15, el Pimpollo pasó una de sus peores vergüenzas en el fútbol, cuando Mauricio Copete lo madrugó en el intento de cobrar una supuesta falta que jamás cobró el central Erick Andino.
¿Qué hiciste, Donis?
EL HERALDO se fue en busca de los expertos, aquellos arqueros que saben de atajadas de esa clase, para alimentar la atajada de la jornada.
“Esas son las salvadas que definen finales y si Olimpia gana el título es por esa atajada”, concluye su análisis Wilmer Cruz, exmeta de Real España, Motagua y la H; “su reacción inmediata fue espectacular”, sumó al tema Belarmino Rivera, uno de los porteros históricos del Olimpia.
“Fue una reacción fenomenal, una salvada de copa del mundo”, insistió el popular Nino, a quien se le recuerda por una acción similar en la gran final de la Copa Oro de 1991 ante EE UU.
Macías se une a la plática...
Después de pasar los últimos seis años en la Máquina, el uruguayo Marcelo Macías miró la final como un desempleado más y no fue ajeno a la acción.
“Es una atajada muy complicada. Se ocupa mucho reflejo para lograrla, no perder la pelota de vista y tener un físico espigado como el de Donis”, explica el ex-Pumas, mientras Nino Rivera interrumpe para contar una anécdota que bien podría ser tomada en cuenta por el cuerpo técnico del León.
“Lo mismo le pasó a óscar Banegas en el torneo 94-95. Había sido el mejor del año, el menos batido y en la final en Tegucigalpa ante Victoria cometió el error de tratar de agarrar una pelota y más bien se la dejó a Reneau. Banegas perdió el campeonato”.
En el final de la discusión, Wilmer Cruz no duda en decir que “es la mejor tapada del campeonato, hasta ahora”. Hasta ahora porque, como vuelve a repasar el anecdotario Nino Rivera, “la Liga no está terminada. Recuerdo que yo hice un partidazo allá en Trinidad y fui el héroe, pero luego en el Nacional empatamos y fui el villano”.
Donis, en su humildad de siempre, apenas interviene, justo como le sacó el gol a Romero: “La saqué con la punta de los dedos”.
Esta atajada puede valer oro...