Como de cuento de hadas era el matrimonio de Cortney Hill y su esposo Brian, sin embargo todo se vio opacado cuando este último murió inesperadamente.
La joven pareja se enamoró locamente tras conocerse en medio de una tormenta de nieve en 2011 y se casaron poco tiempo después.
De ese profundo amor nació una niña que era la adoración de Brian, no obstante, quería hacer crecer más su familia, soñaba con tener muchos hijos.
Courtney estaba devastada porque su mejor amigo, compañero de vida y papá de su hija se había ido para siempre inesperadamente.
Pero la tristeza se alejó por un momento porque Courtney se sintió extraña el día del funeral de su esposo por lo que decidió hacerse una prueba de embarazo que resultó ser positiva.
Al darse cuenta de su embarazo la mujer tomó la mano de Brian por última vez y le dio la noticia. El funeral tomó un sentido totalmente diferente.
Semanas después, cuando ya habían pasado las grandes emociones, Courtney se sintió mal y fue llevada al hospital. Tenía miedo de perder al bebé, en lugar de eso, los doctores le dieron una sorpresa aún mayor.
Su cuerpo estaba reaccionando de forma extraña porque estaba esperando trillizos. La madre informó a un medio local que se encontraba feliz y animada porque ahora tendría tres sonrisas que le recordarían a su difunto esposo.