Clare McIntosh fue al teatro cuando tenía 15 años, al llegar a su casa se dio cuenta que había perdido algo que todo hombre siempre anda consigo, su billetera.
Sin saber el lugar donde se le habían caído sus pertenecías se resignó a nocontar más con ellas.
Sin embargo, 70 años después, Larry Sloan un hombre que compró un cine y tras hacer varias remodelaciones en el tercer piso encontró los documentos de uno hombre.
La sorpresa, fue que era una billetera plástica, Larry pensó que pertenecía a un niño (y no estaba equivocado), pero cuando vio el teléfono de contacto del dueño, la sorpresa fue mayor.
“Decía ‘en caso de emergencias contactar a R.E. McIntosh, en Iowa. Número de teléfono: 8’, sólo 8 y yo pensé ‘¡guau, eso es viejo!”
Sloan no dudó en buscar a su dueño a pesar de que éste ya la hubiera olvidado.
Para dar con el dueño, se obtuvieron claves como su tarjeta de explorador, un calendario de bolsillo del año 1944 y unas cuantas fotografías bastante dañadas.
Pero, sin dudas, el momento más importante para esta historia ocurrió cuando todas las pistas se volvieron a reunir con su dueño, Clare McIntosh quien ya no tenía el mismo número de teléfono.