No hay nada más seductor que el carisma y las palabras. No necesitas tener el cuerpo perfecto, a veces una sencilla frase puede ser la clave para enamorar.
No por nada la palabra es base de la publicidad y la política.
La palabra enamora y quien sabe utilizarla adquiere poder.
De acuerdo con Álex Grijelmo, en su libro sobre El uso de las palabras, 'la palabra es
un embrión de ideas que ocupa un lugar primordial en nuestro cerebro.
Posee dos valores, el personal (ligado a nuestro estilo de vida) y el hereditario'.
El ser humano seduce con las palabras. Según su uso repercutirá de una manera o de otra pero siempre tratará de seducir, convencer, llevar una idea al cerebro del receptor y que ésta se reproduzca.
Grijelmo define dos tipos de palabras, las calientes y las frías. La seducción de las palabras
trasluce la intención del hablante
y en ello interviene todo: la palabra en sí misma pero también la
forma de decirla, las entonaciones, el entorno y circunstancias en las que se dicen.
Quienes tienen el don de la palabra hacen que las multitudes se enamoren de ellos. Es un proceso de amor simple que se basa en el carisma, la osadía y la seguridad por uno mismo. El tono, el contenido, el momento, todo influye para lograr que el receptor entienda y sienta suyo el mensaje.
Sin embargo, la fuerza está en las palabras pero no sería nada si no estuviera acompañada por un lenguaje no verbal idóneo:
-Rostro animado, lleno de energía y alerta.
-Aspecto atractivo, vagamente sexual.
-Coquetería natural, no forzada.
Sin un lenguaje no verbal apropiado, en lugar de seducir la palabra puede alejar. De forma instintiva reconocemos las palabras que nos engañan y las que nos conquistan.
El lenguaje no verbal explota la sexualidad reprimida y crea una carga erótica. Con estos tres elementos quedará sentado de forma intrínseca el erotismo, aunque no se mencione en ningún momento.
Frases que enamoran
El poder de la palabra se ejerce tanto en hombres como en mujeres. Las mujeres son más discretas, menos obvias, pero ambos tienen el mismo objetivo: la seducción.
-¿Y si nos quedamos solos esta noche?
-Te ves muy guapo (bonita) este día.
-Estoy muy orgulloso de ti.
-Te deseo.
-Te tengo un detalle que te va a encantar.