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La exclusión social y la deserción escolar pasaron a constituir un simple mito en la escuela Mixta Guaymuras.
El cero índice de abandono escolar y un aula recurso, donde se atiende a 52 alumnos con dificultad para aprender, sitúan al centro educativo como un modelo de enseñanza en el sistema público de la capital.
Pero el envidiable rendimiento que alcanza la escuela Guaymuras es producto de una historia que comenzó a trazarse en 1983, cuando se fundó el centro en la colonia que lleva el mismo nombre.
Desde entonces, autoridades, docentes y padres de familia anudan esfuerzos por aplicar nuevos métodos educativos, proporcionar material didáctico actualizado y acondicionar la infraestructura de la institución.
Y con una población de 472 escolares, distribuidos en las jornadas matutina y vespertina, 23 profesores se afanan en superar los 200 días de clases, más las actividades de los sábados cívicos.
Educación integral
Conscientes de la revolución de los paradigmas educativos, la institución educativa ofrece una formación integral con un enfoque comunicativo.
Esta característica se refleja en la biblioteca, el salón de computación y las seis aulas acondicionadas con material didáctico.
Pero las autoridades de la escuela Guaymuras decidieron aplicar el lema de educación integral a cabalidad.
Es así que desde 2000 funciona un aula recurso integral, donde capacitan a alumnos con dificultades para aprender, explicó Gloria Banegas, subdirectora del centro.
Banegas informó que en cada hora-clase (40 minutos) se atiende a los infantes con problemas de comprensión o con capacidades especiales de un determinado grado.
En la actualidad atienden a 52 alumnos que interactúan y asimilan conocimientos de manera creativa, bajo la tutela de la profesora Alba Luz García.
“No hay mayor satisfacción que ver egresar a un estudiante especial, que recibimos con dificultades y al final logra aprender y socializar”, declaró Banegas.
Asimismo, 16 computadores conforman -desde 2008- el salón de tecnología, donde los pequeños aprendices se ponen a tono con la modernidad.
A la fecha, el salón de cómputo no se da abasto para la cantidad de alumnos por clase, por lo que el cuerpo docente y padres de familia imploran a las autoridades de Educación una ampliación.
Y la biblioteca de la escuela, contrario al estereotipo de otros lugares, se ha convertido en el sitio predilecto de los niños.
Una maestra capacitada en bibliotecología, que usa las colecciones hondureñas de cuentos, enciclopedias e ilustraciones como sus armas, ha logrado que los infantes amen la lectura.
Por otra parte, el fútbol, el baloncesto y el canto forman parte del cuadro extracurricular, para que el alumnado desarrolle más facultades.
En el caso del deporte, los niños y niñas han ganado varios trofeos en competencias a nivel distrital.
Mientras que 20 voces que integran el coro escolar son afinadas con la participación de alumnos de la Escuela Nacional de Música.
Envidiable rendimiento
A pesar de que la mayoría de los alumnos proceden de sectores pobres de la capital, la alianza estratégica entre docentes y progenitores permitió derrotar a la deserción escolar desde hace cuatro años.
Es así que niños de Villa Nueva, Villa Vieja y Los Pinos -zonas que engrosan la población estudiantil- encontraron en la Guaymuras la plataforma para vencer a la desigualdad social y alcanzar la superación.
Pero la culminación del cuadro básico de enseñanza no es el único indicador para ovacionar, pues los infantes de la institución educativa poseen números envidiables de rendimiento académico.
El año pasado, de 466 alumnos matriculados hubo apenas cinco se aplazaron, lo que representa un 1.8 por ciento de reprobación escolar.
Además, 120 escolares entraron al cuadro de excelencia académica, lo significa que el 26 por ciento del estudiantado obtuvo calificaciones promedio arriba del 90 por ciento.
En la categoría de “muy bueno” -entre 80 y 90 por ciento de índice académico- aparecen 169 infantes, que conforman el 36 por ciento de la matrícula.
El mismo porcentaje ocupa la escala de “bueno”, pues 167 alumnos aprobaron el año escolar con un promedio entre el 60 y 79 por ciento.
La aceptación del modelo educativo de la escuela es tal que apenas tres estudiantes solicitaron traslado a otro predio de aprendizaje.
Un gran legado educativo deja la institución que por nombre hace referencia a la cultura hondureña, Guaymuras. En esta escuela, el timbre de entrada es el sonido preferido de los alumnos.