La maestra Claudia Suyapa Andino, de la escuela Mariana Fulgar de Ramírez, despide todos los días a sus 20 alumnos a las 11:30 de la mañana, con la esperanza que regresen a la 1:00 de la tarde.
Sin embargo, el reloj marca ya la 1:15 de la tarde y apenas dos estudiantes yacen en el aula de la modesta escuela ubicada en la aldea El Carpintero, al norte de la capital.
El largo trayecto entre los hogares de los niños y la falta de asistencia en la merienda escolar provocan que la modalidad de jornada completa fracase en el instituto educativo.
La experiencia de esta escuela se repite con similares desenlaces en el resto de centros educativos de la capital bajo el nuevo esquema de enseñanza.
Al parecer, el nuevo horario de 8:00 AM a 3:00 PM, con un descanso de 11:30 AM a 1:30 PM, todavía no tiene buena recepción entre los padres de familia.
Alcance
Desde el anuncio de su implementación, las autoridades de la Secretaría de Educación advirtieron que el cambio de horario se aplicaría sobre todo en el área rural.
La anterior determinación se debe a que la mayoría de inmuebles educativos de la zona urbana atienden más de una jornada educativa (matutina, vespertina y nocturna), lo que impide aplicar el cambio.
Para el caso, en el Distrito Central operan 1,179 instituciones educativas de todos los niveles en 693 instalaciones, según cifras de Educación.
Por igual, la medida únicamente va dirigida para las escuelas (primero a sexto grado) y centros básicos (primero a noveno).
Es así que en la capital, apenas 74 centros de los 214 existentes encajan en la jornada completa, según la Unidad del Sistema Nacional de Información Educativa de Honduras (Usinieh).
Por ello, indican las estadísticas, solamente 15,561 de 82,298 alumnos del nivel primario de las ciudades gemelas reciben clases en el nuevo formato.
En ese sentido, únicamente el 19 por ciento del estudiantado de nivel básico de la metrópolis está dentro de la jornada extendida.
Renuncia
Para la mayoría de progenitores, la ampliación del horario representa un duro golpe económico, logístico y de programación, por lo que son los principales opositores.
“No se hizo los estudios de factibilidad para aplicar esta medida
en el casco urbano”, consideró Luis Arturo Flores, presidente de la Sociedad de Padres de Familia de la escuela El Japón.
El descontento de los jefes del hogar deriva en una situación insólita. En la escuela Japón, los docentes se quedan hasta las 3:00 PM, pero los padres recogen siempre a sus hijos a las 12:00 del mediodía.
Similar fenómeno sucede en otras escuelas, donde los estudiantes no suelen regresar a la segunda jornada, por lo que pierden la mitad del contenido.
Para mitigar este impacto, las escuelas continúan impartiendo clases normales de 7:00 AM a 12:00 M y los docentes permanecen hasta las 3:00 PM.
“Vamos a realizar una asamblea donde buscamos un acuerdo para solicitar una audiencia con el ministro Marlon Escoto”, explicó Flores.
Reconocen descontento
Al interior de la Secretaría de Educación aceptan que la medida no es bien acogida por todos los sectores sociales.
“A estas alturas, podemos decir que los padres y los docentes no están alegres con la jornada extendida, están en desacuerdo”, reconoció Dennis
Sostuvo además que las escuelas que encajan en este formato cumplen con el período de clases, según las supervisiones y audiencias realizadas.
No obstante, esta declaración contrasta con el ambiente desértico que impera en la mayoría de centros después del mediodía.
Cáceres proyectó que el promedio del rendimiento académico mejorará en un tres por ciento con este esquema.
Con este logro, que puede empezar a medirse en septiembre, esperan que progenitores y maestros acepten el sistema.