Catacamas, Honduras.- La violencia en Olancho, zona oriental de Honduras, ha alcanzado niveles alarmantes en las últimas 24 horas, dejando un saldo de seis personas asesinadas en dos ataques armados ocurridos en expendios de bebidas alcohólicas en el municipio de Catacamas.
La situación ha obligado a las autoridades a tomar medidas drásticas, como el cierre temporal de bares y cantinas, así como la restricción de movilidad en la Universidad Nacional de Agricultura (UNAG).
El primer hecho violento se registró la noche del 14 de febrero en un expendio de bebidas alcohólicas ubicado en el bulevar Las Acacias.
Hombres armados a bordo de una motocicleta abrieron fuego contra los presentes, dejando cuatro muertos y dos heridos. Las víctimas fueron identificadas como:
-Douglas Joel Lanza Pacheco, de 39 años, ganadero.
-Ruth Otoniel Colindres, de 27 años, jornalero.
-Elder Bacilio Colindres, de 28 años, agricultor.
-Luis Alexis Carrillo Colindres, de 43 años, jornalero.
Menos de 24 horas después, el sábado 15 de febrero, un nuevo ataque ocurrió en un bar del barrio San Sebastián, en Catacamas.
Cámaras de vigilancia captaron a dos hombres en motocicleta sacando armas de fuego antes de ingresar al establecimiento. Segundos después, se escuchó una ráfaga de disparos.
Como resultado, dos personas murieron y tres más resultaron heridas.
Ante la escalada de violencia, la municipalidad de Catacamas ordenó el cierre de todos los expendios de bebidas alcohólicas por 24 horas, mientras que en Santa María del Real la prohibición se extenderá por 15 días.
Asimismo, la Universidad Nacional de Agricultura (UNAG) emitió una circular en la que prohíbe la salida de sus estudiantes del campus hasta nuevo aviso, como medida preventiva para resguardar su seguridad.
Las autoridades han reforzado la presencia policial en la zona con el despliegue de 120 agentes adicionales, mientras se mantienen operativos para dar con los responsables de los crímenes que han conmocionado a la población de Olancho.
Tres de las víctimas eran hermanos
Doña Lucía Colindres, madre de los tres hermanos asesinados en la masacre ocurrida en el bulevar Las Acacias de Catacamas, enfrenta el dolor de despedir a sus hijos.
“No sé qué voy a hacer mañana cuando vea salir a mis muchachitos al cementerio”, dijo a un medio local.
Con lágrimas en el rostro, acariciaba la mano de su único hijo sobreviviente, quien, con múltiples heridas de bala, logró salvarse al lanzarse al suelo durante el ataque.
La tragedia, perpetrada por tres hombres armados, también cobró la vida de un ganadero que acababa de llegar al lugar.
Los cuerpos serán velados en San Francisco de la Paz, mientras que la madre viajó a Tegucigalpa para reclamarlos. La Secretaría de Seguridad puso a disposición una patrulla para trasladarla desde Juticalpa hasta la morgue capitalina.