En las tinieblas

“Una cierta nostalgia”, de María Eugenia Ramos, destaca por una prosa intensa en la que imaginación, tragedia y dominio del lenguaje se entrelazan para explorar la condición humana

  • Actualizado: 23 de agosto de 2026 a las 10:38
En las tinieblas

Tegucigalpa, Honduras.- En el año 2010 María Eugenia Ramos publicó la colección de cuentos intitulada “Una cierta nostalgia”, donde hizo gala de su dominio del arte de escribir.

Son once relatos, y el más sobresaliente es el que le da el título al libro, y allí afirma: “Todo mi pasado, o todo yo, mejor dicho, se reduce a las palabras y a sombras que se alejan, cada vez más distantes” (p. 92).

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Sin la facultad imaginativa el arte narrativo que despliega la autora sería inconcebible. Pero su talento creador se desprende de la capacidad para esculpir el vocabulario a partir del habla viva.

El proceso de fabulación del libro se asienta en el convencimiento de que la vida perdería significación si fuera despojada de su componente trágico, pues aquí el peligro y la desesperación intensifican el conocimiento y afinan la conciencia. De ahí los bordes agudos y cortantes de su prosa.

El cuento más atroz es “Domingo por la noche”, en cuyo transcurso las protagonistas se ven asediadas y maltratadas por un grupo de soldados en la calle tras el “toque de queda”. Allí la barbarie se desata y solo el azar impide que ocurra lo peor. En “El vuelo del abejorro” el desastre se desencadena y explota (literalmente) al final.

Casi en todos los relatos restantes las casas o moradas confinan a sus ocupantes, enclaustran el afán de relacionamiento social, y les coartan la libertad. En todo caso, el ingenio verbal, como suele darse, resulta del cruce de la imagen y de la expresión.

En “Una cierta nostalgia” María Eugenia Ramos pone de relieve que, luego de una agotadora lucha con los “ángeles” de la creación, queda la escritura acabada y, por ende, se plasma la literatura como acto de imaginación.

En efecto, pese a los obstáculos, en el libro batallan los impulsos que afirman la vida: las esferas invisibles giran, y, en cierto instante, coinciden. Ahí es cuando las cosas suceden como queremos que sucedan: “Por momentos me parece que el vacío toma la forma del casco de un barco” (p. 90). Es entonces que se consigue la armonía con el entorno.

Tal es el clima que, según los viejos estoicos, propicia la conjugación de los elementos de sosiego y de gracia. De ahí surge la libido, en el sentido del ímpetu vital, con fuerza e intensidad: “Por instantes la calidez de la piel de una mujer que me rodea con sus suaves piernas y me atrae hacia el centro de una vorágine roja como un incendio” (p. 90).

En la literatura hay una ley de compensación, según Herbert Read, en virtud de la cual la mayor apariencia de fluidez es el efecto del más alto grado de destreza.

María Eugenia Ramos sin duda lo ilustra en “Una cierta nostalgia”, donde ha conseguido domesticar las leyes de la sintaxis que gobiernan el lenguaje. El resultado es la vitalidad literaria de su obra, cuyas formas expresivas le han dado alas a la narrativa hondureña.

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Hernán Antonio Bermúdez
Hernán Antonio Bermúdez
Escritor y crítico literario

Perteneció a los grupos de vanguardia cultural Vidanueva y Tauanka. Fue uno de los fundadores de la Editorial Guaymuras. Ha publicado los libros “Retahíla”, “Cinco poetas hondureños”, “Afinidades” y “Resquicios”.

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