Revistas

Presidente electo deberá cumplir grandes promesas

La presunta izquierda radical sufrió la primera y peor derrota de un pueblo fastidiado y burlado por embusteros que simulan llanto y amor por la penuria cuando sus verdaderos ideales son la búsqueda de venganza.

30.11.2013

El electo presidente Juan Orlando Hernández Alvarado, quien adelantó que mandará con “jóvenes”, deberá cumplir con sendas promesas como “erradicar” la delincuencia, anular más impuestos reduciendo el gasto público y generar empleo para alejar el látigo y el fiasco de Porfirio Lobo Sosa.

Hernández Alvarado logró un apretado triunfo con el 34 por ciento de votos válidos de un electorado pasmado por una Policía Militar (PM) obligada a desaparecer la fiereza del crimen. Magia o extraterrestres tendrán que acatar la orden del jefe. Armas al hombro, como disfruta el indito.

METIDA DE PATA: Imaginamos que por su candidez, la excandidata de Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, cayó en el timo de su esposo que le quitó el freno a su desboque de condenar a los militares a jugar rayuela, pin pon y muñequitas para perder los comicios. ¡Regresar a Xiomara a sus quehaceres! -gritó “Mel”.

El ungido goza del cariño de la Corte Suprema de Justicia y de la Fiscalía, pero enfrentará un congreso fraccionado donde su penetración (superior a la de Callejas) será el as para obtener consensos en una nación ansiosa de fortalecer la paz, la democracia y el crecimiento económico.

Con una débil victoria por el desgaste de su partido en el poder, el tema de una segunda vuelta en las elecciones generales de 2017 debe ser implementado por la “clase política” para que no haya dudas, una vez más, de dolo en las votaciones. Todo será melancolía.

SIN HONOR: Consideramos que Libre y el Partido Anticorrupción (Pac) no suprimieron el bipartidismo pero sí a los partidos “enanos”, como la Democracia Cristiana, Innovación y Unidad y Unificación Democrática, cuyos dirigentes vendieron el honor por el deleite del tradicionalismo.

Hemos reído al oír a Zelaya Rosales (acompañado de sus periodistas lumbreras) decir que Hernández Alvarado venció con fraude, olvidando, por descoco, que siendo jefe de Estado, confesó al ahora subcoordinador de Libre haber ganado las elecciones de 2005 por pillo. (Historia en YouTube).

CHICHE: Debemos grabar que “Mel” es un tipo mañoso. Sienta a sus dirigentes y activistas y les pide no aceptar los resultados del pasado 24 de noviembre, si jamás riñó el mandato de su incondicional Lobo Sosa quien parió su partido en un pacto entre olanchanos por si las “moscas” se paran en las uñas. Qué biberón amo.

Comunicadores afines al expresidente (algunos sin título ni moral), olvidaron que los medios y los periodistas no deben tomar banderas políticas ni considerarse oposición sino ser ecuánimes en sus críticas con cimiento y no caer en trampas de poderosos sistemáticos que burlaron la justicia por el poder y la picardía.

INFIERNO: Derriten odio desde sus micrófonos y cámaras cuando sin pudor burlan la ignorancia del andrajoso creyéndose inmortales, inéditos, incorruptibles si son soberbios, cómplices del régimen infecto de Lobo Sosa que los dejó millonarios pero perseguidos de su propia conciencia. Nos veremos en el infierno.

Indujeron falsos sondeos y expectativas a seguidores de Libre para desacreditar la masiva votación que premió y castigó al pernicioso. Reiteramos que en nuestro país estos inmundos podrán imponernos su propia “biblia” o su Constituyente cuando el problema es su desfachatez.


LADRÓN: El Departamento de Estado y el Centro Carter de Estados Unidos, validaron el proceso pero “Mel” y su camarilla señalan patraña relegando los cuantiosos robos de su administración y, sobre todo, el perdón de sus delitos que seguimos pagando con impuestos, devaluación y desempleo. Cárcel para el ladrón. Ni olvido ni perdón.

La historia está escrita y debemos exigir a Hernández Alvarado consumar fielmente sus promesas (haremos lo que tengamos que hacer) porque estamos hastiados de 32 años de burla democrática con presidentes hablando de austeridad y derrochan, que odian la corrupción y se abrazan con el lépero.

El sucesor de Lobo prometió gobernar con “jóvenes” y en su primera aparición pública fue flanqueado por el expresidente Rafael Callejas y su esposa, el embajador Jorge Ramón Hernández Alcerro y su hermana Hilda Hernández. ¡Qué muchachones! Exhibida de casta y de nepotismo.

EL TEATRO: Reiteró que cada uno de sus secretarios de Estado será sometido a evaluaciones trimestrales. El gandul se irá sin misericordia, sentenció. En su cuenta de Twitter afirmó que pidió al fiscal general Óscar Fernando Chinchilla desempolvar los expedientes por corrupción.

Con sus palabras nos transportó a las épocas de los exmandatarios Roberto Suazo Córdova, Callejas y Ricardo Maduro, entre otros, con sus famosos escándalos del “lechazo, benignazo, lapizaso, pasaportazo y gasolinazo”, con actores que sus prisiones son impresionantes palacios. Esclavos de sus riquezas.


A CUMPLIR: La presunta izquierda radical sufrió la primera y peor derrota de un pueblo fastidiado y burlado por embusteros que simulan llanto y amor por la penuria cuando sus verdaderos ideales son la búsqueda de venganza, placer y codicia creyendo ciegamente que, al morir, serán sepultados con sus fortunas mal habidas. Ni el diablo les dará el cambio.

Hernández Alvarado está, sin excusa, obligado a reducir sustancialmente los índices delincuenciales, meter por lo menos unos 20 grandes corruptos en ergástulas y lograr su condena para que en la historia de sus próximos 4 años no sea sentenciado como el que gracias a Dios ya se va. Adiós fulleros.

Tags: