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Planifica con éxito

Todo comienza por algo, una idea, un deseo o una necesidad .
Este 2014 conquista tus sueños estableciéndote metas de antemano
que te marcarán el camino a seguir

26.12.2013

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles, porque no nos atrevemos a hacerlas,” dijo una vez Séneca.

Todas nos hemos sentido tristes, deprimidas o frustradas en esta época del año por no haber alcanzado los objetivos que nos habíamos propuesto para el 2013. Sin embargo, ese no es motivo para dejar de soñar o mucho menos dejar de planificar.

“La persona que no tiene metas es como un barco que no sabe para donde va, por lo tanto, cualquier puerto le parecerá inseguro. En cambio, la persona que sí sabe hacia dónde quiere llegar puede trazar su camino, trabajar para obtener lo que desea y eliminar los obstáculos que encuentra,” nos indica la psicóloga clínica Jenny Arauz.
Muchas veces el establecerte metas u objetivos, puede marcar la diferencia si logras alcanzar el éxito o no en algo. El problema es que muchas veces somos muy emocionales y tomamos muy a la ligera el definir objetivos para un nuevo año. Las tomamos como si fueran una lista para Santa, son más deseos que metas. Por eso es importante que empecemos por conocer claramente lo que significa.

¿Qué es una meta?

“Es más que solo un deseo o un sueño aunque debe estar relacionada con una necesidad que decidimos satisfacer o con un malestar importante que queremos eliminar,” indica Arauz. Sin embargo, la meta va más allá de la simple intención de hacer algo, es la solución a ese malestar, sufrimiento o necesidad. Más que un qué, debe ir acompañado de un cómo.

Las metas te van a dar ciertos beneficios: dirección, significado, motivación, energía, satisfacción y la oportunidad para aprender y avanzar en la vida.

La experta señala que una meta bien establecida deberá tener estas cualidades:

-Ser determinada por ti misma.

-Ser clara y expresada en primera persona: yo.

-Ser medible.

-Ser realista, en otras palabras, alcanzable.
-Al pensarla debe inspirarte o emocionarte.

¿Por dónde empiezo mi plan de acción?
1. Primero establecernos metas realistas.
Nuestras metas deben estar basadas en lo que sí podemos hacer. En lo que está dentro de nuestro control y de las capacidades que tenemos o que podemos aprender en el tiempo que nos establecemos.

2. Usar el lenguaje correcto y usar datos concretos. No es igual decir quiero encontrar empleo, que decir voy a encontrar empleo. Es diferente plantearse: “me voy a comunicar mejor con mi pareja”, que proponerse: “voy a dedicar 2 horas a la semana para platicar con mi pareja.

3. Los pormenores por escrito.
Es necesario escribir en papel, un formato de tu plan con: Fecha para lograr la meta, objetivos o actividades para alcanzar esa meta, recursos con los que se cuenta para lograrlo, posibles riesgos.





¿Cuánto es el tiempo indicado para medir resultados?

“Hay dos tipos de metas, las de corto plazo que se realizan de 3 a 6 años. Las de largo plazo que van de 7 hasta 20 años o más dependiendo de los logros u objetivos a conseguir,” comenta Arauz.
Se recomienda que tengas tu plan escrito pegado en un sitio dónde lo puedas ver a diario sea por la mañana o en la noche para que te traigan a memoria tus objetivos y recuerdes qué debes hacer ese día para lograrlo.

¿Por qué
a veces no logramos lo que nos proponemos?

Existen muchos motivos y todos dependen de la situación en particular pero los más comunes son:
1. Falta de compromiso.
Es creer que desviarnos un poco no es nada, o que aunque pospongamos algo igual lo podremos recuperar luego. Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy y recuerda que toda acción tiene una consecuencia.


2. Expectativas muy altas.
Nuestras metas deben estar basadas en lo que sí podemos hacer. En lo que está dentro de nuestro control y de las capacidades que tenemos o que podemos aprender. “Recuerda que más vale lograr una meta, aunque nos lleve bastante tiempo, que nunca lograrla,” agrega la experta.

3. Falta de motivación. Tal vez ves demasiado lejana la meta, o fallaste en algo un día en particular y crees que de nada han servido tus esfuerzos. Por eso es mejor a la hora de trazarse metas, establecer mini-objetivos para poder ir viendo resultados a corto plazo también.

La importancia de las amistades


“Dime con quién andas y te diré quién eres,” dice un proverbio antiguo. La verdad de este dicho es que muchas veces las personas que te rodean pueden definir la persona en la que tú te conviertas. Un bonito sueño y un plan de acción detallado para alcanzarlo, no bastan.


Es fácil perder la motivación o la emoción inicial de empezar con un proyecto con el tiempo. Por eso es indispensable que construyas una estructura de soporte, compuesta por personas que te recuerden tus metas cada vez que estés a punto de ceder, que te feliciten y premien por tus avances y que, además, te ayuden a no caer en tentación.

¿Cuántas veces no te has encontrado con personas negativas que no sabes cómo logran siempre bajarte el ánimo? Por eso mejor busca rodearte de personas que tengan sueños tan grandes como los tuyos o mejor aún, de personas que ya han alcanzado lo que tu deseas.
Ya conocen el camino y quién mejor que ellos para decirte el rumbo que debes tomar.

El éxito y la autoestima

Si no crees en tí misma, en tus cualidades, talentos y capacidades para lograr el éxito, en tu valor e identidad como persona, es casi imposible que alcances tus metas. Debes tener una autoestima saludable y una actitud positiva para poder alcanzar lo que quieres.

Te compartimos algunos tips:
1. Ten una postura erguida. La postura de los pesimistas es floja y descuidada, caminan despacio y dan pasos pequeños.

2. Cuida tu tono de voz y las palabras que usas. Si actúas como si estuvieras contenta, te sentirás contenta. Utiliza palabras positivas y motivadoras.

3. Sé creativa. Enfócate en las soluciones, no en los problemas. Cada vez que surge una dificultad, puedes crear soluciones y ponerlas en marcha. Encuéntrale algo positivo a todo en la vida.

LA VOZ EXPERTA

“Solo tú debes establecer tus objetivos. Los demás pueden opinar, pero no decidir por ti. Descarta aquellos comentarios negativos, pues podrían estar motivados por sentimientos de inferida envidia, así que si no nos sirven dichos comentarios y no son constructivos, debemos desecharlos y continuar.”

Jenny Gabriela Aráuz

Psicologa clínica

San Juan de Dios, Centro
Comunitario de Salud Mental, SPS