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¿Están listos para vivir juntos?

De amor no se sostiene una relación, se requiere otros elementos que se consolidan con la convivencia. Descubre cuáles debes tomar en cuenta antes de hacer las maletas

07.11.2013

Están listos para mudarse juntos? Esta es una pregunta que muchos se hacen si una relación sentimental va “viento en popa”. Pero cuando la situación realmente se presenta, aparecen todo tipo de fantasmas y miedos.

“Nos queremos. Nos llevamos bien. Tenemos objetivos comunes y planes a futuro. ¿Por qué no nos vamos a vivir juntos?”.

Esta es una situación bastante común entre las parejas establecidas. Y aunque parezca fácil decir, simplemente, “sí”, no lo es en absoluto.

Es en estos momentos cuando una catarata de cuestiones que nunca habían sido charladas entre los novios, salen a la luz. Y aparecen así las preguntas y las dudas. Lo más complicado, al momento de tomar la decisión para dar este gran paso, es cuando uno de los miembros quiere convivir y el otro no, pero lo acepta solo para hacer feliz al otro.
Cuando prevalece la decisión de uno de los dos es que se convierte en un problema.

Cuando surgen las dudas

De acuerdo al psicólogo Alex Aguilar, “cuando una pareja considera vivir bajo el mismo techo, comienzan a plantearse diferentes perspectivas y dificultades que antes no habían sido tenidas en cuenta”.

Se pueden señalar una serie de tópicos bastante comunes que se exponen al momento de negarse a la convivencia. “Se suele poner como ‘traba’ el factor económico, es decir, la economía doméstica, que es algo que va más allá de quién sostiene la casa: se relaciona con qué se espera de las posiciones masculina y femenina”, señaló el profesional.

El hecho de exponer todas estas cuestiones suele provocar un roce en la relación. En ese sentido, cuando uno de los dos no quiere, pone en duda los objetivos y el pacto de la pareja, muchas parejas se debilitan o hasta llegan a romper en este punto.
Las frases más comunes que se escuchan al momento en que se plantea la convivencia son: “No porque ahora no tengo trabajo”, “no porque no quiero alquilar sino comprar”, “no porque ahora el trabajo anda mal”. Y si, a pesar de no estar del todo convencido, “se acepta la propuesta por complacer al otro, en algún momento esto repercutirá en la estabilidad de la relación”, afirmó Aguilar.

Analiza por qué no quieres
Cuando el miembro de la pareja que propuso vivir bajo el mismo techo se topa con dudas, titubeos o negativa por parte del otro, comienza a preguntarse cuál es la razón profunda u oculta de este rechazo. El psicólogo explica que
por algo se dice ‘no por ahora’.
“Las diferencias tienen que ver con los tiempos subjetivos de cada miembro de la pareja, y también si es la primera vez de cada uno en la convivencia”. En ese sentido, afirmó que las personas que ya han tenido una experiencia de este tipo suelen ser las más renuentes ante la nueva oportunidad. En estos casos, la negativa o dificultad está basada en “sus miedos, ansiedades y frustraciones de parejas anteriores”.
“Las excusas enmascaran una verdad: tal vez no está en el deseo de alguno de los dos convivir”.

No se puede vivir del amor

Tal vez muchas parejas acepten gustosas y sin titubear la propuesta de la convivencia. Pero esa alegría inicial puede transformarse, de buenas a primeras, en una pesadilla. Aunque no suene demasiado simpático, el amor por sí solo no alcanza para sobrellevar la convivencia. “Se debe tener un compromiso a largo plazo para lograr el éxito en la convivencia diaria”, explica el licenciado.

Las parejas muy jóvenes tienen la ilusión de que con amor todo se puede, que todo es posible, pero lo importante es poder soportar las diferencias del otro. “Sencillas diferencias en las tareas domésticas se pueden convertir en un gran alegato, son estas diferencias entre hombres y mujeres las que marcan las primeras peleas, y las que hay que aprender a aguantar”, recomienda.



Cómo vivir en la pareja y no morir en el intento

El experto señaló que las primeras peleas comienzan, casi siempre, por temas sin importancia: “Por las cuestiones más banales, se puede hacer una guerra”. Asuntos relativos al orden, las comidas y la economía doméstica son algunos de los temas delicados a tomr en cuenta.
Toma nota de los dos tips más importantes a la hora de la aparición de las primeras discusiones:

- No asustarse: no hay que angustiarse demasiado, una pelea no es el fin del mundo.
- No tomar ninguna decisión en medio del enojo: éstas suelen ser desacertadas.

“Si una pareja no discute, está muerta”, afirma la experta Cristina Castillo. Sin embargo, esto no significa una militancia de la pelea. El límite está en la agresión física y/o verbal: cuando esto sucede es difícil volver llegar al éxito en la pareja.

Antes de tomar la decisión, pregúntate:

1- ¿Realmente quieres irte a vivir con tu novio?
O solamente estás tratando de escapar de la situación que tienes en tu vivienda actual.

2-¿Tienes suficiente dinero?

Recuerda que ahora deberás compartir de manera igualitaria gastos importantes, como alquiler y los servicios públicos.

3-¿Qué tan bien se llevan actualmente?
Si tienen peleas frecuentes ahora que cada uno está mostrando su mejor lado, es muy probable que cuando vivan juntos todo empeore.

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