Aún no inicia el régimen del electo presidente Juan Orlando Hernández Alvarado y ya se habla de roces y discordias con Ricardo Álvarez Arias (clave para el triunfo nacionalista), quien ni de conserjes ha logrado designar a sus vasallos en secretarías de Estado exclusivas del nuevo mandatario.
FELONÍA.
Cercanos leales a Álvarez nos han revelado que Hernández Alvarado no responde ni siquiera los mensajitos. En reuniones de trascendencia, el ungido gobernante siempre asoma con los expresidentes Ricardo Maduro Joest y Rafael Leonardo Callejas. Mariposa traicionera, de Maná para Honduras.
Según los consultados, el alcalde capitalino fue engañado por un grupo de socios y aspirantes a diputados que, como ya es manía en política, le lamían el oído y le decían “Líder, usted ganará las elecciones (primarias)” cuando ellos eran “doble agentes”. ¡Papi, a la orden!
PONEN LOS CACHOS.
Pasados los comicios, el edil rotó de cargos en la comuna a los presuntos impíos de su movimiento Salvemos Honduras. Dos de sus pocos fieles son los únicos que lograron salir de suplentes por Francisco Morazán. Los nacionalistas por apetito se ponen los “cachos”.
En la inauguración o supervisión de obras de infraestructura como pasos a desnivel y el transmetro, Álvarez ahora solo es coreado por algunos regidores, contrario al tiempo de campaña que era custodiado hasta de las mascotas de esposas, novios o novias de sus aliados. ¡Muerto el rey, viva el rey!
Recién vimos (no nos contaron), en un acto público a ciertos familiares de Álvarez completamente aislados. Nadie se les acercó. Fue en ese momento que se nos vino a la mente que las piezas de ajedrez son vitales según el soplo y el hambre. Si pulga estuviera viva no habría soportado tanto desprecio.
ME DUELE. Maduro –desde un inicio- declaró simpatía por Álvarez. Callejas, a lo sagaz, siempre afirmó respaldar su partido, pese a ser suegro de uno de los hermanos del jefe edilicio. En uno de los cierres de campaña general, “el biónico”, en un verdadero acto de amor, cargó ecofogones. Ricardo quedó en la lona. ¡Me duele, tú lo sabes Norma, me duele!
Hernández Alvarado escogió, entre otros, a varios de sus íntimos en instituciones de Estado. A su coordinador de campaña Roberto Ordoñez en la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi); Yolany Batres en Salud Pública y Miriam Guzmán en la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI).
Marlon Tábora Muñoz es el nuevo presidente del Banco Central de Honduras (BCH). Con Lobo fue representante ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Dos “maduristas” al hilo dirigiendo la política monetaria del país. Callejas dejará la Federación Nacional de Fútbol (Fenafuth) y ahora jugará pelota en grandes ligas.
DERROCHE O PROTAGONISMO. En medio anuncios que el traspaso de mando costará 10 millones de lempiras menos en relación al de Porfirio Lobo Sosa, la comisión de transición, liderada por Lisandro Rosales (exsecretario privado de Álvarez), está provista de un sinnúmero de cargos.
Claudia Noriega es jefa de eventos; Carlos Núñez maneja los hoteles para los invitados; Carlos Castillo, hijo de Roberto Ramón Castillo Callejas (primo hermano de Callejas), es el secretario general de la ceremonia de traspaso y actualmente es empleado de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
El coronel retirado Raúl Díaz Velásquez (incondicional de Hernández Alvarado) es subcoordinador del Comité de Seguridad para la entrega de mando presidencial y el subcomisionado de Contingencias, general Carlos Cordero, dirige el comité de Salud conformado por 80 galenos y 200 paramédicos. ¿Y el sacrificio? ¿Y el ejemplo?
Rocío Tábora, paisana de Tábora Muñoz (exviceministra de la presidencia en gobierno de Maduro), se muestra austera y engrosa la oronda lista de cambio de reinado. Con Maduro olvidó a sus coterráneos de Santa Rosa Copán. Si con “Acción Barnica” los copanecos quedaron frustrados, hoy tendrán otro rocío de indiferencia.
MI PAPAÍTO.
El “súmate cachureco” no le abonó en nada al excelentísimo alcalde (pero sí al bendecido de “Pepe”), que ha visto proscritos a la mayoría de sus adictos. Ni para colocar sillas en el estrado principal de toma de posesión los llamaron y, si alguien se atreve, harán lo que tengan que hacer.
Álvarez y su gente parecen figurines. Su contrincante y el presidente saliente volaron a recibir el Año Nuevo en Estados Unidos donde, se dice, terminaron de repartirse el banquete decorado con estrella solitaria. Callejas no pudo estar en la cita por “Banana Republic”. Tal vez participó en videoconferencia.
Empleados de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) han externado su preocupación por la barrida de personal. Nasry Asfura, su próximo inquilino, ha informado que no sacará la escoba porque no tiene dinero para pagar prestaciones. En otras palabras, las arcas quedaron trapeadas.
MUCHOS NIDOS.
Se nos confió que Álvarez pidió al menos cinco madrigueras. La torre del electo gobernante retumbó. Quieres demasiado, le dijeron.
Durante una visita al casi finalizado puente aéreo de Camosa, Álvarez confesó que no le interesaba viajar (como todos los años) a Estados Unidos. ¿Por qué lo diría?
¿Será que Álvarez nunca se enteró que “Pepe” y su argolla jamás lo tragaron? Se habrá dado cuenta a estas alturas que sus allegados lo traicionaron o lo entregaron para quedar de relleno en los baches que tanto riñeron sus contrincantes en campaña por conveniencia.
VIVO O MUERTO. El rector de Tegucigalpa tiene dos salidas (dependiendo de su ambición y sumisión). Si quiere seguir vivo en política deberá desligarse de la nueva jefatura y no tapar la futura hediondez. Si se somete al deleite, tendrá que alistar su nicho para darle cabida al próximo candidato de Lobo y Hernández.
Sobre las presuntas desavenencias, llamamos al alcalde y nos dijo: “Ya te llamo” y nunca volvimos a saber de él. Su celular mantiene la pegajosa canción “Súmate cachureco” que ya no conmueve ni le urge al exlíder de Azules Unidos porque “mi papaíto” no aprendió la lección.
Ese voto por voto hoy es ojo por ojo.