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Empresas de tecnología buscan espacio en Londres

Los últimos cuatro años, el número de compañías tecnológicas en el este de Londres se ha cuadruplicado a unas 1,400. La ciudad atrae más capital aventurero que sus rivales París y Estocolmo

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10.11.2013

Partes de esta ciudad tienen los signos externos de una naciente escena de alta tecnología. Almacenes en ruinas han sido remodelados como espacios de oficinas brillantes.

Algunos restaurantes grasientos han sido transformados en restaurantes elegantes. Y muchas tabernas de paneles de madera se han convertido en bares de vino.

Sin embargo, un signo importante de legitimidad ha estado faltando: una empresa incipiente londinense que esté teniendo éxito en el mercado público.

King.com, el fabricante de la popular franquicia de juego Candy Crush, está tratando de cambiar eso. Y si la compañía tiene éxito, pudiera ayudar a cimentar la fama de la ciudad como una de las principales comunidades de empresas incipientes de Europa.

La compañía ha presentado su solicitud para cotizarse públicamente en Estados Unidos, y analistas esperan una valuación multimillonaria. La acción alimenta las expectativas de que más de las principales empresas incipientes de la ciudad, muchas de ellas apiñadas en el este de Londres, maduren como compañías públicas.

“En los últimos 10 años, Londres se ha vuelto el más maduro de los centros de tecnología europeos”, dijo Harry Nelis, un socio londinense de la firma de capital aventurero Accel Partners. “La esperanza es que alguna de la nueva generación de empresas incipientes empiecen a analizar cotizarse públicamente en Londres”.

La creciente credibilidad de la capital británica en la industria de tecnología es en parte el resultado de los esfuerzos del gobierno para reducir la dependencia de la ciudad de los servicios financieros, que aún dominan la economía local.

Los legisladores locales han invertido más de 80 millones de dólares en rejuvenecer edificios para convertirlos en espacios de trabajo conjunto y de eventos, atrayendo a compañías como Microsoft e IBM al este de Londres, o Tech City, como algunos políticos locales llaman al área. Los formuladores de políticas también están trabajando con empresas incipientes locales para hacer más fácil que contraten a empleados internacionales y para ayudar a las firmas nacientes a tener acceso a los mercados financieros de Londres.
CRECIMIENTO TECNOLÓGICO. Otras ciudades en Europa – como Berlín – tienen escenas tecnológicas nacientes, pero Londres tiene el beneficio de sus raíces como un centro financiero mundial. En los últimos cuatro años, el número de compañías de tecnología en el este de

Londres se ha cuadruplicado aproximadamente, a unas 1,400, según estadísticas del gobierno británico. La ciudad también atrae más capital aventurero que sus rivales europeas como París y Estocolmo.

Sin embargo, el sector de tecnología de Londres sigue en su infancia comparado con Silicon Valley. En el primer semestre del año, las empresas incipientes de Londres recaudaron 351 millones de dólares, menos de 10 por ciento de la inversión dirigida a compañías en California, según Dow Jones Venture Source.

Aunque las empresas incipientes se han establecido en toda la ciudad, el centro de la acción está en el barrio de Shoreditch, en el este de Londres. En medio de galerías de arte y restaurantes que aparecieron de repente, empresas incipientes locales como las compañías de moda Lyst y Farfetch y las firmas de tecnología financiera TransferWise y GoCardless han ocupado espacio en almacenes convertidos y edificios de oficinas anteriormente en ruinas.

Una de las compañías más exitosas hasta ahora es Mind Candy, una empresa incipiente británica de entretenimiento y juegos en línea dirigida a niños, la cual ahora tiene más de 80 millones de usuarios registrados en el mundo. En la oficina de la compañía justo al sur de Shoreditch y al lado de una oficina de Google, los equipos de diseñadores, ingenieros e ilustradores llenan un espacio que luce como si estuviera salido de

California. Partes de la colorida oficina están diseñadas para semejarse a un bosque encantado, y una resbaladilla permite a los empleados descender entre los pisos.

La compañía pasó apuros antes de 2008 cuando lanzó Moshi Monsters, un juego en línea que permite a los niños atender a un monstruo mascota e interactuar con otros por Internet. Desde entonces Mind Candy ha firmado acuerdos de franquicia con compañías que incluyen a McDonald’s y Nintendo.

El año pasado Mind Candy reportó un aumento de 60 por ciento en sus ingresos, a 75 millones de dólares. Ahora, la compañía está buscando ampliar su alcance a Estados Unidos, según el fundador de la compañía, Michael Smith.

COMPETENCIA. Otras empresas incipientes de Londres ya han iniciado su ofensiva en Estados Unidos, incluida Mimecast, una compañía de manejo de correo electrónico.
Cuatro años después de iniciar Mimecast, que permite a las compañías archivar y tener acceso a sus correos electrónicos en cualquier parte del mundo, en 2003, Peter Bauer y Neil Murray tuvieron que decidir si ampliar sus operaciones a Estados Unidos o más hacia Europa.

Pese a economías grandes como Francia y Alemania en su umbral, los dos sudafricanos enviaron un pequeño equipo de ingenieros y representantes de ventas a Boston, prefiriendo apostar al mercado de Estados Unidos que competir en los múltiples países europeos, donde habrían tenido que enfrentar culturas, leyes e idiomas variados.

Ahora, Mimecast tiene alrededor de 170 personas en todo Estados Unidos y espera tener más clientes estadounidenses que británicos para principios del año próximo. Para incrementar el crecimiento, la firma también recaudó 62 millones de dólares el año pasado entre compañías de capital aventurero como Insight Venture Partners, con sede en Nueva York.

“Fue la acción más arriesgada que haya emprendido nuestra empresa”, dijo Bauer, de 39 años de edad, quien vendió su primera empresa incipiente a los 24 y se mudó a Boston en 2011. “Si hubiéramos fracasado en Estados Unidos, no habríamos tenido a qué regresar en Gran Bretaña”.

Pero pese al creciente número de historias de éxito de empresas incipientes en Londres, la ciudad aún enfrenta desafíos conforme busca competir con otros centros europeos e internacionales.

Para Arnaud Bertrand, de 28 años de edad, el co-fundador francés del sitio web de rentas vacacionales HouseTrip, el principal problema ha sido contratar a personal calificado.

La compañía fue fundada en 2009. Bertrand ahora tiene 200 empleados extendidos entre Londres y Lisboa, Portugal, pero ha pasado apuros para encontrar ingenieros británicos con las habilidades técnicas correctas. En vez de ello, ha recurrido a agencias de reclutamiento que buscan talento en Europa Oriental, y ninguno de sus 35 desarrolladores es originario de Gran Bretaña.

“Casi renunciamos a reclutar en Londres”, dijo. “Encontrar desarrolladores es uno de los desafíos más difíciles”.

Para ayudar a atraer y conservar desarrolladores, las empresas incipientes pequeñas, compañías de tecnología más grandes como Google y el gobierno británico rutinariamente llevan a cabo eventos en toda la ciudad.

Uno de esos eventos tuvo lugar en una noche inusitadamente cálida a fines de septiembre cuando un torrente continuo de veinteañeros se formó en un almacén en el sucio Este de Londres.

Organizado por un grupo de fundadores de empresas incipientes, el evento reunió a programadores e ingenieros de toda la capital británica para competir en un torneo de tenis de mesa que enfrentó a 16 compañías, incluido el personal local de Facebook, unas contra otras.
Durante cinco horas de competencia, avivada por cerveza gratis de una cervecería local y música de un DJ londinense, los 64 jugadores –

vestidos con playeras impresas con los logotipos de sus compañías – fueron vitoreados por más de 300 colegas y amigos.

En parte evento de relacionamiento, en parte torneo deportivo, la noche ofreció a los miembros de la creciente comunidad de empresas incipientes de Londres la oportunidad de intercambiar historias sobre el trabajo, mientras trataban de superar en el juego a sus contrapartes de firmas rivales.

“Las empresas incipientes siempre son competitivas”, dijo Alexander Will, el cofundador de 29 años de edad de Listora, una compañía de edición de eventos, que ayudó a organizar el torneo. “Hay mucho que ganar cuando todos están en un mismo lugar conociéndose entre sí”.