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El color y la alegría de la Navidad contagian al mundo

Santas que alimentan ballenas, un colorido árbol en la plaza de San Pedro, desfiles de pingüinos y majestuosas decoraciones en calles y avenidas recogen el espíritu de la época y la tradición en diferentes países

22.12.2013

El árbol de Navidad con esferas de cristal y luces de colores y las miles de representaciones de Santa Claus y Papá Noel son quizá el ejemplo más tangible de la alegría de la Navidad que invade el mundo en estos días.

La magia del nacimiento de Jesucristo que celebran los cristianos es vivido a la manera de cada país, de cada pueblo y de cada persona.

El mismo papa Francisco es custodiado por un enorme e iluminado árbol de Navidad, cada vez que se asoma a la plaza San Pedro para dirigir un mensaje a sus fieles.

Y qué decir de los Santas que corren por las calles de Londres como parte de campa­ñas en favor de los niños, o las mascotas de dibujos animados con las que el presidente francés François Hollande y los príncipes de Mónaco Alberto y Charlene dieron la bienvenida oficial a la Navidad.

Llegando hasta el acto anual con el que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su esposa Michelle y sus hijas Malia y Sasha dan el trompetazo inicial de una serie de actividades que para esta época se desarrollan en las principales ciudades de Estados Unidos.

Y lo que no podía faltar. La locura de los Santa Claus o Papá Noel, que es cada vez más ingenioso, se va a las playas con su campanilla, su trineo y su saco de regalos, alimenta a las ballenas y delfines, se hace acompañar de pingüinos vestidos de duendes, recorre la ciudad en motocicleta o simplemente es la figura central de la decoración navideña.

Y es que no cabe duda que la Navidad es para muchos la época más bonita del año, la más alegre, la más colorida, la más esperada.
ORIGEN DE LA FESTIVIDAD

En occidente se conmemora la Navidad o el nacimiento de Jesucristo el 25 de diciembre desde el año 345 d.C.

Según el sitio católico Aciprensa, es probable que los papas eligieran el 25 de diciembre para celebrar el nacimiento del Hijo de Dios con el objetivo de terminar con las celebraciones paganas del solsticio de invierno que había en los templos y de las que se tiene referencia histórica desde la Edad Media.

De ahí cada continente agregó diferentes representaciones de la Navidad, entre ellos el nacimiento o belén que nació en la Edad Media, pero su tradición popular comenzó con San Francisco de Asís, quien realizó la primera representación en Greccio. Después, Santa Clara la difundió por los conventos franciscanos de Italia y posteriormente la propia difusión de la orden contribuyó a la extensión del pesebre representado por seres vivos o figuras.

El árbol de Navidad, representado por un pino o abeto que se adorna e ilumina para colocarse en un espacio especial en los hogares, es una tradición que tiene su origen en los pueblos germánicos. Fue San Bonifacio, el apóstol de Alemania, quién taló la encina sagrada de los paganos para plantar en su lugar el abeto de los cristianos y que hoy es una tradición que se ha extendido en todo occidente.

Y no se puede olvidar a Santa Claus, Papá Noel o simplemente la tradición de entregar regalos en esta fecha. Una tradición que nació con San Nicolás, obispo de Mira, Licia en el siglo IV, a quien se le atribuyen milagros y de quien se cuentan leyendas relacionadas con resurrección de niños Su fiesta se celebra el 6 de diciembre y es el patrón de Rusia y de Lorena, y muy popular en la citada Rusia, Grecia, Italia, el norte de Europa, Alemania e Inglaterra, donde ha sido asimilado a su Papá Noel, ese personaje legendario de barba blanca, vestido de rojo y con capucha, y a Santa Claus, denominación anglosajona de San Nicolás, y con funciones de protector y patrón de niños.

En fin, sin importar la tradición, la Navidad, fuera de la invitación al consumo, es una fecha para compartir y para reunir a las familias.