Joven, entusiasta, profesional, apasionado y con una fuerte inclinación hacia la literatura, así es Murvin Andino, un poeta hondureño que continúa abriéndose paso no solo en la poesía nacional, sino internacional.
Murvin fue el único catracho en participar en el Festival Internacional de Poesía en Nicaragua que se realizó recientemente, en donde recibió múltiples halagos de parte de los organizadores y de sus colegas poetas, convirtiéndose en un representante de lujo de la poesía nacional.
Premio Óscar Acosta a nivel nacional en 2000, ha obtenido segundos y terceros lugares en los Juegos Florales de Santa Rosa de Copán y es acreedor de una mención de honor en Junín, Argentina, del Instituto Cultural Latinoamericano en 2001, y esto apenas comienza, Murvin va por más.
Con el propósito de descubrir qué hay detrás de sus versos y de dónde sale su facilidad para transmitir emociones a través de sus escritos, Siempre, la revista dominical de EL HERALDO, entrevistó a este joven referente de la poesía nacional.
¿Cómo nació Murvin Andino como poeta? Llegué a la literatura hace unos quince años y fue gracias a un compañero de mi último año de colegio que leía bastante y que también escribe muy buena poesía. Fue él quien me indujo a la lectura en primer lugar. Me recomendó leer poemas de Neruda, Vallejo, Rimbaud, Paz, Sabines y otros buenos autores; de repente sentí la necesidad de escribir y fueron surgiendo mis primeros versos.
¿En qué se inspira para escribir sus poemas? La mayor parte de la gente cree que los poemas surgen de la inspiración y no es cierto, no tienen la idea de lo que es escribir un poema. El poema es 1% de inspiración y 99% de transpiración. En ocasiones ese 1% surge en cualquier lugar o a cualquier hora y sucede de manera natural, no forzada. Algunos utilizan un dicho trillado que dice que “de poetas y locos todos tenemos un poco”, lo cual es lo más absurdo e irrespetuoso que he escuchado para un obrero de la palabra, porque esa gente no sabe lo que realmente implica el proceso de escritura.
¿Cuáles son los temas que más se perciben en sus obras poéticas? Prefiero temas existenciales. Escribo sobre amor -pero no desde el punto amoroso, sino como algo incomprensible y a veces inalcanzable-, el dolor, la muerte y todas esas cosas incomprensibles que aquejan al ser humano.
¿Qué destaca de su participación en el FIP Managua 2012? Asistí al FIP Managua gracias a la nota que publicó EL HERALDO y a los poetas Lolo Morales y Ariel Montoya, quienes generosamente me invitaron. Así que tuve el honor de asistir a Managua y de estar junto a muchos hermanos centroamericanos y de otros países de América con quienes compartimos lecturas en la Alianza Francesa de Managua, medios de comunicación y otros lugares. Visitamos la tumba de Rubén Darío en la ciudad de León, la tumba del poeta Álvaro Urtecho en la ciudad de Rivas, además de la ciudad de Masaya.
Desde muy joven comenzó a figurar en la poesía nacional, ¿considera que es difícil ser poeta en Honduras? Creo que los buenos autores sobresalen de acuerdo a la calidad de sus trabajos y quizá yo he tenido algo de eso al cuidar mi imagen ante los críticos y los lectores en especial. En este país hay muchas dificultades porque no hay apoyo a los artistas, ni gubernamental ni privado. A veces hay que pedir migajas. El problema es que vivimos en un país tercermundista y antes que todo hay que procurarse la subsistencia propia y la de la familia, luego está lo demás, incluso lo espiritual. Los libros que he publicado han salido gracias al esfuerzo propio, aprovecho algunas épocas de bonanza del año para publicarlos, al menos puedo decir que no le debo nada a nadie.
¿Cuál es su obra más reciente? Mi libro publicado más reciente fue “Extranjero”, un poemario que habla sobre la aventura de viajar como acto físico y también de la sensación que muchas veces tenemos de ser extraños ante los demás, diferentes.
¿Cómo define la poesía? Mi definición de poesía es la del diccionario de la RAE, poesía es “manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra...”, así, yo creo que la poesía es en esencia sentimientos, y en especial saber transmitir todas esas emociones por medio de las palabras de una manera que cuando alguien lo lea sienta que está plenamente identificado con lo que quiere decir el autor.
¿A su criterio, qué se necesita para ser poeta? Quizá vocación, apoyado con una buena base de lecturas, que son al final las que forman ese cúmulo de ideas y la base de lenguaje necesario para la creación literaria. Además, hay algo que también es fundamental, que es la experiencia vital, es decir que no se puede escribir sobre algo que no se ha vivido. También la disciplina como lector y como escritor.
Ha publicado su poesía en otros países, ¿cómo ha sido esa experiencia? Mi obra se ha publicado en revistas de poesía de México y Brasil, además de algunos diarios y revistas hondureñas, lo cual ha sido gracias a los viajes que me han permitido conocer mucha gente en el exterior y a las personas que han ido conociendo mi obra.
¿Quién es su referente en la poesía nacional e internacional? En especial a nivel nacional no tengo ningún referente, pero siempre he sentido admiración por la poesía de Antonio José Rivas y José Luis Quesada. A nivel internacional y que aún están vivos me ha gustado la poesía del colombiano William Ospina y del mexicano Marco Antonio Campos. Curiosamente también me ha encantado la obra de algunos narradores como Haruki Murakami y alguien que también es un gran poeta mexicano, José Emilio Pacheco, porque sus textos incluyen segmentos narrativos muy poéticos.
¿Qué proyectos tiene? Espero publicar en los primeros meses de 2013 un nuevo poemario que se llama “La estación tardía”, además, tengo proyectos de narrativa que necesito dejar reposar hasta madurar bien las ideas, siempre le doy prioridad a la poesía. Tengo pendiente también una compilación de poesía hondureña para una revista mexicana.