Fue un personaje polémico durante su vida. Algunos críticos calificaban sus obras como pretenciosas o bromas pesadas, y desde su muerte en 1987 es objeto de numerosas exposiciones retrospectivas, análisis, libros y documentales, además de ser recreado en obras de ficción como la película I Shot Andy Warhol (Mary Harron, 1996).
Ese Warhol del paleolítico contracultural, hasta ahora prácticamente desconocido, acaba de ser desenmascarado.
Y todo gracias al descubrimiento de 300 dibujos firmados durante los cincuenta, que permanecían ocultos en cajones polvorientos de su fundación.
Hace más de dos décadas, fueron erróneamente catalogados como material de archivo sin interés artístico o comercial. Una muestra inaugurada esta semana en el Louisiana Museum, centro de arte moderno ubicado una hora al norte de Copenhague, Dinamarca, repara el error exponiendo por primera vez una selección de dos centenares de esas ilustraciones, que fueron descubiertas en 2011 por el galerista alemán Daniel Blau.
EL HALLAZGO. En octubre pasado, Blau ya había llevado un pequeño muestrario a la feria Frieze de Londres, donde expuso varias decenas de dibujos durante cuatro días. El enorme interés suscitado fue proporcional al asombro que genera descubrir que nadie les haya prestado atención hasta ahora. “Tras la muerte de Warhol, en 1987, los responsables de catalogar su herencia se encontraron con cientos de obras por clasificar. Comprensiblemente, su atención se centró en el período del pop art y su producción tardía. Hasta hace muy poco nadie se interesó por lo que había hecho durante sus años de juventud”, justifica Blau.
Extrañado por la falta de material de los cincuenta, el galerista desembarcó en la sede de la fundación en Nueva York pidiendo que le enseñaran “dibujos de las protestas comunistas” de aquella década como los que había visto años atrás en una exposición en Basilea. Su interlocutor abandonó la sala, antes de regresar con un puñado de carpetas bajo el brazo, desbordantes de estos papeles perdidos de los que nadie conocía la existencia. Blau quedó estupefacto. “Fue como observar a Warhol por encima de su hombro mientras dibujaba”, afirma el galerista, que observa en sus ilustraciones la influencia de pintores europeos como Dix, Klimt y Schiele, aunque con un trazo sencillo y moderno, bidimensional y bicolor. “Warhol no tenía formación de pintor, sino de diseñador gráfico. Su lenguaje era el papel y la tinta”, explicó Blau.
Los dibujos expuestos en el museo danés pertenecen a la época en la que Warhol trabajaba como ilustrador para el mundo de la moda y la publicidad. Eran los primeros años del artista en Nueva York.
“Warhol se presenta como un buscador de imágenes y no como un productor y exhibe la misma distancia respecto a lo que retrata. Además, aunque parezca más ingenuo y menos narcisista, entonces ya tenía la clara voluntad de hacerse famoso”, confirma el director de Louisiana, Poul Erik Tøjner.
Warhol delineaba estudios anatómicos del torso masculino, retratos de damas de la alta sociedad estadounidense, rostros de niñas angelicales pero con sonrisa maléfica y grabados de cupidos durmientes como los del primer Barroco. La década de los cuarenta había llegado a su fin. El artista, con 21 años recién cumplidos, acababa de desembarcar en Nueva York con la humilde intención de convertirse en una estrella.
Tras una exitosa carrera como ilustrador profesional, Warhol adquirió notoriedad mundial por su trabajo en pintura, cine de vanguardia y literatura, notoriedad que vino respaldada por una hábil relación con los medios y por su rol como gurú de la modernidad. Warhol actuó como enlace entre artistas e intelectuales, pero también entre aristócratas, homosexuales, celebridades de Hollywood, drogadictos, modelos, bohemios y pintorescos personajes urbanos.
Uno de los aportes más populares de Warhol fue su declaración: “En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos”. Esta frase de cierta manera vaticinó el actual poder de los medios de comunicación y el apogeo de la prensa amarilla y de los reality shows.