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La Nigüenta, el amuleto para la suerte por excelencia de los costarricenses

La Nigüenta llegó a Costa Rica a finales del siglo XIX, probablemente desde Europa. Su imagen se asemeja a la escultura del Niño de la espina o Spinario

12.12.2016

Tegucigalpa, Honduras
Sin duda alguna es una imagen muy conocida entre los hondureños, la niña sentada sacándose una espina del pie, pero es más que eso.

La obra tiene nombre y toda una historia detrás de ella. Se llama 'La Nigüenta' y aunque no se conoce quien fue su autor original, según wikipedia es considerada como el amuleto para la suerte por excelencia de los costarricenses.

Fue Costa Rica el primer país de Centroamérica donde se conoció la curiosa imagen y desde ahí se extendió a la región llegando también a Honduras desde los años 70 e incluso antes.

Su nombre Nigüenta se debe a la figura que representa a una niña sentada extirpándose las niguas. La nigua es una especie de pulga (Tunga penetrans), muy pequeña, que se encuentra principalmente en campos cubiertos de hierba, cerca de lagos y bosques.

Únicamente las niguas bebés (en estado de larva) afectan a los humanos y animales introduciéndose entre los dedos pulgares de los pies.

La Nigüenta llegó a Costa Rica a finales del siglo XIX, probablemente desde Europa. Su imagen se asemeja a la escultura del Niño de la espina o Spinario, una escultura de un niño desnudo que está extrayéndose una espina del pie.

Según la arqueóloga Ana Yensy Herrera en su obra 'Aquellas Estatuillas que nos acompañan de mujeres, vírgenes y nigüentas', el origen de la Nigüenta puede estar relacionado con la representación de mujeres chamanes en la sociedad precolombina.

Cualquiera que sea la razón por la cual se origina la Nigüenta, según Dionisio Cabal en Costa Rica se le conoce como un elemento que atrae la suerte; da protección a la casa; se obtiene bienestar familiar; y da suerte en la lotería.

Foto: El Heraldo

Algunas versiones también en escultura.
También se cree que se puede escribir un deseo en un papel y adherirlo a La Nigüenta para que este se haga realidad. Como es el caso de otros amuletos, para que la Nigüenta funcione debe haber sido recibida como un regalo de una persona apreciada.

Mito o realidad, la cuestión es que la imagen de esta niña decoró miles de hogares hondureños en el pasado y en algunos aún en la actualidad.