Opinión

Un proceso esperanzador

Los críticos del sistema han cuestionado por años la forma en que, a pesar de reformas como las introducidas para nombrar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, los grupos de interés que tienen acceso al poder siempre se las arreglan para poner a sus representantes en puestos claves de la administración pública.

Así es que cualquier esfuerzo para cambiar esta nociva dinámica merece el reconocimiento de todos y es precisamente lo que está haciendo el Congreso Nacional con la nueva forma que está introduciendo para elegir al nuevo Comisionado Nacional de los Derechos Humanos.

No hay duda que el inicio esta semana de las audiencias, en las que la veintena de candidatos que existen para tal cargo responderán públicamente a los cuestionamientos de los miembros de la comisión multipartidaria del Congreso Nacional, marca el comienzo de un proceso abierto, transparente, muy distinto a la forma tradicional –mediante misas negras en las que se negocia de todo– en la que la mayoría de los nombramientos se ha realizado.

Este proceso, al que ya han renunciado algunos aspirantes que no quisieron someterse al escrutinio público, ha sido bien valorado por la organizaciones de la sociedad civil, algunas de las cuales están colaborando en su materialización, e incluso por la comunidad internacional, como lo ha demostrado el comunicado favorable del G-16.

Esperemos que, tal y como se ha anunciado, las audiencias se planifiquen y se ejecuten de manera tal que todos los aspirantes estén en igualdad de condiciones, que no haya favoritismo ni ventajismo de ningún tipo para nadie, que al final sea el mejor capacitado, el más comprometido en la defensa de los derechos humanos, el más independiente con relación a los grupos de poder, el más intolerante con los abusos, quien asuma el cargo de defensor del hondureño.

Hasta ahora el esperanzador proceso ha ido avanzando de forma transparente.

Ojalá que continúe así hasta la elección del nuevo Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. Pero más importante aun es que el favorecido enfrente con rectitud, integridad, imparcialidad y valentía la lucha por la defensa de los derechos humanos en esta sufrida Honduras.

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