Nuevamente el actual gobierno hondureño respalda la iniciativa palestina a su ingreso a la Organización de Naciones Unidas, en calidad de “Estado observador”, petición que de ser aprobada por la Asamblea General y no vetada por ninguno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad –las grandes potencias-, le permitiría acceder a diversos organismos especializados de la ONU, entre ellos la Corte Penal Internacional. Actualmente solo tiene representación ante la Unesco.
El Medio Oriente continúa siendo la zona más volátil y peligrosa del planeta, permanentemente en conflicto, a veces más sangriento e intenso que en otras, pero siempre al borde de poner en precario la endeble paz regional y mundial.
Ello debido a la ocupación armada, por parte de Israel y desde hace 45 años, de territorios palestinos, sirios y libaneses, en abierto desacato a múltiples resoluciones de las Naciones Unidas que condenan esa conquista y la conminan a devolverlas a sus legítimos propietarios.
Francia recién ha declarado su respaldo a la iniciativa palestina, que además cuenta con el voto de China y Rusia. Gran Bretaña, por su parte, se inclina a votar en igual sentido, pero fijando determinadas condicionalidades. Solamente la sistemática oposición de Estados Unidos –que por décadas otorga total respaldo diplomático, financiero y militar a Tel Aviv, aun en contra de sus intereses estratégicos en el área–, se interpone en la aspiración y derecho palestino a la autodeterminación.
En tanto se le continúe negando al pueblo palestino el inalienable e irrenunciable derecho a su emancipación, a poseer su propio Estado que incluye la totalidad de la margen occidental del Río Jordán y la franja de Gaza, con continuidad territorial y con fronteras totalmente delimitadas y demarcadas, será imposible que prevalezca una genuina paz y coexistencia pacífica, entre el hoy conquistador y el conquistado, lo que condena a ambos pueblos, cada uno con su propia cultura y personalidad distintivas, a continuar transitando por un laberinto sin luz y sin salida, con periódicos enfrentamientos desiguales que solamente provocan muerte, destrucción y dolor. El más reciente bombardeo aéreo y naval israelí sobre la franja de Gaza es la prueba más reciente de este prolongado drama.