Opinión

Señales de alerta

Los hondureños haríamos muy bien en tomar nota, y las previsiones que correspondan y sean posibles, ante las constantes señales de alerta que desde diversos sectores del mundo se hacen sobre la inminente profundización de la crisis económica global, cuyo estallido, esta vez en la Eurozona, podría superar a la que explotó en Estados Unidos en 2008.

La urgente necesidad de adoptar medidas para protegernos o para aprovechar en beneficio de Honduras la crisis económica global no debe ser opacada por los oropeles y la pirotecnia de la feria política -ya iniciada con el lanzamiento de una lluvia de candidatos del tradicionalismo bipartidista y la incorporación de nuevos partidos al ruedo- que intensifica las acciones-espectáculo de parte de aquellos que desde el poder mismo aspiran a convertirse en el próximo Presidente de la República.

En un tema como este de la crisis económica mundial incluso existe la ventaja de que el consenso debiera ser fácil entre los distintos actores nacionales, considerando que la forma correcta de responder, más que de enfoques políticos o ideológicos, depende de un realismo absoluto, basado en elementales principios de la economía y las experiencias, positivas y negativas, más emblemáticas del pasado y del presente.

Los países pobres 'deben evaluar sus vulnerabilidades y prepararse para nuevos golpes, mientras todavía hay tiempo' ya que 'un empeoramiento de la crisis no perdonaría a nadie', dijo el miércoles el economista jefe del Banco Mundial, Justin Yifu Lin. Este es un consejo que debiéramos atender con diligencia.

Sin embargo, tanto la crisis cuyo clímax tuvo como epicentro a Estados Unidos como la actual que sacude hasta los cimientos de Europa no perjudicaron tanto a los países pobres y a los que están en desarrollo. En el caso particular de América Latina, más bien muchos países están logrando crecimientos históricos, como son los casos de Argentina y Perú. De hecho, el país más perjudicado de la región ha sido México porque depende mucho de su poderoso y rico vecino.

En el caso de Honduras, el principal daño fue la pérdida de empleos en el sector de la maquila que exporta hacia Estados Unidos.

O sea que en esta ocasión, con suficiente previsión, no solo se pueden enfrentar con posibilidades de éxito los eventuales daños de un empeoramiento de la crisis económica de los países ricos, sino que también pueden obtenerse beneficios, tanto en lo relacionado con la eventual disminución en los precios del petróleo como en un incremento cualitativo y cuantitativo de la producción nacional, principalmente en el sector agropecuario.