Opinión

Riqueza forestal amenazada

Honduras, con su privilegiada ubicación, tiene una enorme riqueza forestal. Más del 80% de su territorio es montañoso, con diferentes tipos de bosques: pinares, manglares, humedales, bosque seco y bosque nuboso, albergando una gran biodiversidad de plantas y animales. Se estima que en nuestro país existen unas 8,000 especies de plantas típicas de esta región, teniendo entre las más conocidas: la caoba, el cedro, el guayabo, el roble, el pino, el abeto, el encino, el mangle, el carreto, el guanacaste, etc.

Los pinares cubren un área cercana al 25% de la superficie total del país. Su presencia es mayor en la zona central, luego la zona oriental y la zona occidental; esto influyó para que decretaran al pino como Árbol Nacional, pero ni ese motivo ni el hecho de que los pinares constituyen la base de la industria primaria forestal del país detienen a los pirómanos.

Casi todos nuestros bosques están afectados por problemas de contaminación, tala indiscriminada por parte de nacionales y extranjeros, invasión agrícola no autorizada, desastres naturales, concesiones de tierras en este tipo de ecosistemas, incendios forestales; todo esto provocará, lamentablemente, la desertización de amplios sectores del territorio nacional. “En el 2012 más de 90,000 hectáreas fueron consumidas por las llamas, y en lo que va de este año más de 5,000 hectáreas han sido afectadas por los pirómanos, especialmente los bosques que albergan las especies de pino, roble, encino” (EL HERALDO. 22 marzo 2013).

Los incendios forestales solo daño provocan, empezando por el calentamiento atmosférico que contamina la calidad de aire provocando enfermedades del sistema respiratorio; disminución de la cantidad y calidad de agua en los ríos que abastecen las represas trayendo consigo los molestos racionamientos, millonarias cantidades de metros cúbicos de madera perdida y amenaza a la fauna; cierre de aeropuertos o retraso de vuelos porque la visibilidad limitada dificulta el tráfico aéreo, entre otros.

No hacer nada parece ser una de las opciones estratégicas de moda en nuestro país para resolver el desorden en que desgraciadamente nos encontramos. Para enfrentar esta situación que afecta el recurso forestal considero que debemos ser partícipes todos porque todos al final saldremos perdiendo o ganando.

Para empezar concienticémonos que tenemos un país con enorme potencial forestal; cuidar, explotar y utilizar apropiada y racionalmente este recurso natural, ayudará a impulsar un mayor crecimiento económico, en beneficio del bien común de todos los hondureños.

Los métodos de cultivo de la tierra precisan ser modificados. Al estar el bosque en toda nuestra extensión territorial debería haber un compromiso de las autoridades municipales, propietarios de bosques y la ciudadanía en general programando rondas de prevención y vigilancia, denunciar a los pirómanos, de ser posible detenerlos y entregarlos a la autoridad policial y se les siga el proceso respectivo.

Los proyectos de infraestructura deben evitar afectar áreas ecológicas sensibles y se debe promover la reforestación de las cuencas hidrográficas.

Fomentemos apoyando decididamente la industria maderera, siguiendo los ejemplos exitosos de países como Canadá, Finlandia y Chile, que aprovechan este recurso ordenada y adecuadamente, produciendo pulpa de madera, papel y derivados, madera de construcción, otros productos, incluyendo muebles para exportar, breas, resinas y aromas para la industria de la cosmetología y perfumería.

Se deben crear mecanismos que funcionen en beneficio de nuestro recurso forestal; podemos empezar estableciendo una veda de por lo menos 10 años para recuperarlo del daño a que ha estado sometido.

Una nación que no quiera ver comprometido su futuro debe cuidar sus recursos naturales y medio ambiente.