Opinión

Recreovías e integración social

La iniciativa edilicia de promover actividades de carácter lúdico, con participación tanto de artistas nacionales como del público, -en recíproca interacción-, y con carácter permanente, significa tanto dar la bienvenida a nuestros actores, bailarines, declamadores, mimos y a representantes de otras manifestaciones artísticas, culturales y deportivas, como ofrecer horas de sano y constructivo esparcimiento a niños y adultos que no siempre pueden costearse invertir su dinero y tiempo libre en sitios seguros no lejanos a sus barrios y colonias.

Nuestros centros urbanos no cuentan con suficientes y adecuadas infraesructuras recreativas que permitan ejercitar tanto el músculo y la mente como consolidar la unidad familiar de sus integrantes.

Vivimos épocas caracterizadas no solo por la violencia e inseguridad ciudadana, también por lo insolidario e impersonal, con el consiguiente debilitamiento de la coexistencia armoniosa entre las personas, por el consumismo desbocado que incluye el alcohol y las drogas que destruyen vidas y patrimonios, por la transmisión radial y televisiva de programas alienantes que debilitan aún más el precario sentido de identidades regionales y nacionales, además de socavar valores y actitudes incompatibles con la ética, moral y buenas costumbres.

Por ello, es literalmente vital y urgente canalizar las energías y talentos de infantes, jóvenes y adultos hacia actividades recreativas formadoras de sensibilidades cívicas, artísticas, literarias, deportivas, estéticas que estimulan la imaginación, creatividad, solidaridad. Ello forma parte esencial de la construcción de ciudadanía, proceso que debe forjarse cotidianamente para desarrollar el espíritu de compromiso y tolerancia con el hogar común: Honduras.

La niñez y juventud anhelan contar con oportunidades que les permitan el crecimiento armonioso e integral de sus potencialidades, a fin de alcanzar una personalidad equilibrada e integral. Para lograr este objetivo, la educación en sus diversas modalidades, al igual que la recreación, son dos medios propicios que deben ser fomentados. De otra manera, se está frustrando el futuro de toda una generación que tendrá a su cargo los destinos del país.

Otros gobiernos municipales deben imitar esta oportuna iniciativa que, sin duda, tendrá el entusiasta respaldo de sus comunidades, más allá de su condición económica o posición socioeducativa de los pobladores.

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