Opinión

Priorizando nuestros gastos

Durante este mes de diciembre contamos con un doble ingreso: el sueldo y el aguinaldo, por lo que durante 31 días nuestro poder adquisitivo se duplica.

Dado que temporalmente poseemos un excedente monetario, podemos adquirir algunos bienes adicionales, dado que las festividades navideñas y la tradición implican el intercambio de regalos, como testimonio de afecto y amistad.

Para saber administrar nuestro dinero, es necesario planificar tanto lo percibido como lo gastado, lo que implica establecer prioridades: salud, alimentación, vivienda, vestuario, debe ser esencialidades al igual que la cancelación, o al menos la amortización de deudas contraídas.

El consumismo nos induce a adquirir, compulsivamente, mercancías no siempre indispensables o incluso superfluas. El acceso a las tarjetas de crédito facilita las compras, pero debemos saber utilizarlas con prudencia, a efecto de no excedernos en cómo las utilizamos, recordando que implican el pago de intereses que se acumulan de no ser cancelados puntualmente.

No olvidemos que la cotidiana supervivencia de nuestros hijos, nuestra pareja y la propia son fundamentales.

Un ejemplo de mal manejo de fondos lo ofrece el gobierno hondureño, el que ha incurrido en enormes pérdidas que exceden ocho mil millones de lempiras, como resultado del excesivo gasto público en el pago de sueldos, salarios, viáticos, dietas, a una burocracia excesiva en su número, el pago de estatutos profesionales cada vez más onerosos, el despilfarro en viajes de grandes comitivas al exterior, los pagos en publicidad.

Examinemos este indebido comportamiento estatal y apliquémolo a nuestra experiencia para evitar que el presupuesto familiar experimente igual déficit entre ingresos y egresos, si nos excedemos más allá de nuestras posibilidades reales, teniendo que cerrar la contabilidad hogareña en rojo.

De igual manera, si somos trabajadores por cuenta propia, intentemos maximizar ganancias y reducir costos, elevando la producción y productividad, haciendo que nuestra empresa, por modesta que sea, se torne más competitiva y eficiente,

Vivimos tiempos particularmente difíciles y solamente el ahorro y la inversión prudente nos permitirá remontar la actual coyuntura crítica en que debemos eliminar aquello que no es absolutamente necesario para concentrarnos en lo fundamental para nuestra existencia.

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