Estimada rectora Julieta Castellanos:
A todos los comentarios a su favor y a todos los hondureños que la admiran, respetan y apoyan, me he unido. Por todos los actos de homenaje a su labor y trayectoria he aplaudido aunque no haya estado yo presente. A todos los escritos y discursos resaltando su desempeño tanto por la seguridad de Honduras como por el desarrollo de la UNAH, he hecho eco. Y sí, soy a favor de su reelección porque aunque muchos critican que su labor se ha limitado a mejorar la infraestructura de la UNAH, (lo que no es del todo cierto porque también ha habido mejora académica) yo respondo: “La infraestructura es importantísima, y los anteriores rectores no hacían ni eso, y ¡cuánto han mejorado los campos universitarios en todo el país!”. Lamentablemente en la primera semana del presente mes me he enterado que estoy en mora en el Inpreunah, porque desde hace 10 meses no se ha trasladado a esa Institución la aportación que mensualmente me deducen de mi salario para mi futura jubilación, y desde hace 5 meses tampoco se han trasladado las cuotas que también me deducen de mi salario como pago a los préstamos personal e hipotecario que me concedió el Inpreunah.
Si me lo deduce, señora rectora, ¿por qué estoy morosa? Y obviamente no solo soy yo; somos todos los empleados de la UNAH en la misma condición. Creo necesario de inmediato un cambio de actitud de su parte, porque no hay explicación razonable que justifique la retención de nuestros pagos, perjudicándonos seriamente a los empleados de la UNAH y al Inpreunah.
En realidad no veo coherencia en esta decisión de su parte, y su desempeño en las demás situaciones a su cargo. Por favor, señora rectora, encamine nuestro dinero al destino para el que nos lo deduce. Está cometiendo una injusticia que puede acarrearnos consecuencias desastrosas.