Los presidentes del Ejecutivo, Legislativo y Judicial deben ser ejemplo de rectitud y cordura para tratar los asuntos de Estado, permanecer sometidos a su derecho vigente que rige un sistema de leyes e instituciones ordenado en torno de una Constitución, que organiza y fija límites al gobierno y por ende a sus gobernantes. El dictador impone su deseo sin hacer acopio de la norma jurídica.
“Política es el proceso por el cual el uso de la fuerza coercitiva es legitimado, orientada a la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo en asuntos públicos… es la comunicación dotada de un poder, relación de fuerzas o como el arte de lo posible… Actividad de gobernar”.
Politiquear es intervenir en política con superficialidad o ligereza, con intrigas y bajezas. Sucede en los Estados absolutistas donde el gobernante se coloca encima de la ciudadanía, ordenando y mandando sin ningún otro poder que le haga oposición.
Sirva esta introducción para identificar al politiquero que dedica su tiempo completo para asegurar su convivencia e imponer su conveniencia. Esto sucede hoy que el presidente del Ejecutivo tiró línea contra el Poder Judicial y el del Legislativo de compadre hablado la recoge y defenestra a cuatro magistrados de la CSJ.
Pueden tildarme de ignorante, pero siendo ciudadano en pleno goce de mis derechos y preocupado por los acontecimientos que a mi entender nos perjudican como nación, país y Estado, me da el derecho de opinar y el deber de hacerlo usando el elemental razonamiento después de haber escuchado y visto a los protagonistas del “madrugazo” del Poder Legislativo.
Otro lego como yo, pero diputado, rebate a reconocidos abogados constitucionalistas con sus ilegalidades acomodadas al que le ordena que pase la “noche clara” para contradecirlos. Esa suma de arreados por el que sabe lo que hace aunque esté mal hecho, dio al traste con los magistrados que no se alinearon al “poder” del Ejecutivo y del Legislativo y explica sin justificar lo actuado, que entendidos aseguran es ilegal.
Compungidos dicen hay una “conspiración contra la seguridad del Estado… y que jueces y fiscales están coludidos con el crimen organizado”. Deben tener pruebas para semejante acusación, presentarlas, destituirlos, llevarlos a juicio y condenarlos. Son delitos imperdonables. Pero claro, no estamos en un país serio sino en un paisaje de país desolado, sin hombres justos y sitiados por cobardes que reciben lacayunas dádivas transitorias.
Estoy convencido de que en esta crisis hay un enfrentamiento entre los poderes políticos sectarios y los económicos que siempre pretenden, y de hecho, lo han logrado, controlar la justicia y el accionar gubernamental. Ya hecho el tamal lo taparon con hojas del descrédito sin importar la honorabilidad de personas profesionales que eligieron para servirle a la patria, no a otros intereses.
Llama la atención la actitud gallo gallina del presidente de la CSJ. No convence y menos el aullido tardío del gobernante para sanar heridas con el colorín colorado que este golpe a la democracia ya está dado.
Los politiqueros nos dieron con su actuar las santas pascuas “que es forzoso conformarse con lo que sucede, se hace o se dice”. Aristóteles aseguró que el hombre es un animal político, entonces ¿el que no es político solo es animal? Tengamos una reflexiva Navidad.