Opinión

Otro Día del Estudiante amargo para los alumnos

La celebración del Día del Estudiante llega en otro momento de crisis para el sector educativo estatal, que atiende a unos dos millones de alumnos, y que se encamina a otra jornada de ausentarse de las aulas y marchas por las vías públicas.

La luna de miel entre el ministro de Educación, Marlon Escoto, y la dirigencia magisterial duró poco, y a pesar de las concesiones que les hizo el alto funcionario, quien por pertenecer y militar en el partido Libertad y Refundación como el liderazgo docente se suponía que sincronizarían sus actuaciones, al final se impone la misma dinámica desde hace más de 15 años, quien esté al frente del ministerio de Educación inmediatamente es rechazado por los colegios magisteriales.

De manera que volvemos al punto de partida y eso que el presidente Porfirio Lobo Sosa proclamaba que buscaba ministros como Escoto para que “impusieran orden” en otros ministerios.

Por ello los estudiantes, además de no acudir durante la semana a clases, no tienen nada que celebrar y sí mucho que lamentar porque a medida que pasa el tiempo son condenados a no tener futuro, ya que la falta de una preparación adecuada los aleja de las mejores plazas laborales, a la cuales tendrán más oportunidades los que asisten a las instituciones educativas privadas.

Los estudiantes hondureños podrán celebrar su fecha cuando algún gobierno decida ponerse del lado de la población, abandone su cobardía y enfrente a la poderosa dirigencia magisterial que ha vencido a cuanta administración se le pone enfrente y con ello tiene de rodillas a la población más pobre, a la que irónicamente dice defender.

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