Opinión

Los políticos y sus andanzas

En los medios de comunicación escuchamos o miramos rabietas de algunos candidatos presidenciales y políticos de patio que sin más miramiento que su nebulosa visión se van frontalmente contra la administración del proceso electoral a manos del Tribunal Supremo Electoral.

Se trata de aquellos aspirantes presidenciales y políticos que creen que ocupan un espacio al lado de los dioses del Olimpo y que con un halo de soberbia se muestran por arriba de los hondureños.

Tienen una elevada autoestima. Y eso no es malo, lo malo es que despotrican contra el sistema de gestión del proceso sin siquiera conocerlo y sin mostrar evidencias tangibles de las debilidades del proceso. Ven fantasmas por todos lados y el miedo y el pánico se apoderan de ellos.

Hay, en nuestro ambiente, otros políticos que tienen la obsesión por descalificar todo aquello que no es producto de su ingenio o porque tienen la consigna ideológica y patológica de estar “en contra de los que están a favor y a favor de los que están en contra”.

Y anuncian que si no ganan las elecciones, entonces, saldrán a la calle a reclamar el triunfo que no se dio en las urnas.

En ambos casos, observamos una irresponsabilidad política y ética. Una actitud festinada por llevar al país al caos e incertidumbre social, tan peligrosa como dañina; y tan perversa como cínica.

El país transita por una línea de fuego en el que, o rescatamos la democracia o caemos al abismo en el que todos perdemos, incluyendo esos pregoneros que con sus discursos proponen salvar el país, pero que ya sabemos esconden sus propias andanzas, sumidas en el abuso, la corrupción, el despotismo y la intolerancia. ¡No nos engañemos!