El problema en las pruebas de confianza en la Policía es que cuando le preguntan a un oficial honrado: “¿Tenía conocimiento usted de que sus compañeros estaban secuestrando, extorsionando y matando gente?” Si contesta sí es cómplice y si contesta no es estúpido; por lo tanto, no puede ser policía.
El simple hecho de no presentarse a las pruebas ya dice mucho.
Nadie que tenga ese rango puede haber ignorado la pudrición que desde hace muchos años reinaba desde los cargos más bajos hasta los más altos niveles.
Todavía no ha caído ninguno y más bien al que falló en la prueba le están dando otra oportunidad para que regrese y siga martirizando la población. ¡Habrase visto! Dios nos ampare.