Don Carlos Urbizo Solís pide opine “sobre pagar beca/trabajo a otros profesionales ¿Los ingenieros hacen o deberían hacer algo igual? Trabajar en los departamentos de ingeniería (Soptravi, tal vez) por un año con un sueldo similar al de los internos? Y también a las demás carreras”.
Estudié medicina y la especialidad en México, el internado en el hospital San Felipe, becado con 150 lempiras. Nunca nadie protestó. Regresé a Honduras y revalidé mi título para incorporarme al Colegio Médico.
Durante el servicio social en México en un lindo pueblo llamado Ahuacatlán de Guadalupe, en la Sierra de Querétaro, coincidimos cuatro “pasantes”, dos de ingeniería, uno de leyes y el que esto escribe. Los “ingenieros” atendían problemas de caminos, alcantarillas y agua; en asuntos legales el licenciado instruía a los encargados del juzgado local, y yo en el centro de salud atendiendo enfermos y prevención según los programas de la región sanitaria.
Teníamos un “sueldo” y cumplimos esa obligación para graduarnos. Fue interesante experiencia de enseñanza extraordinaria, puesto que es una preparación previa al ejercicio libre de nuestras profesiones, además de contribuir al desarrollo de las comunidades pobres y lejanas.
En Honduras, necesitados de trabajo y solidaridad de la que tanto hablamos y pedimos de otros, el servicio social profesional debería ser obligatorio para los egresados de las universidades como un requisito indispensable para recibir su título.
¿Por qué solo el médico? Se conocen necesidades, calamidades y prioridades de las comunidades y es una oportunidad para interiorizar en su idiosincrasia aplicando los conocimientos adquiridos en las aulas, poniendo en práctica la teoría sin la ayuda del catedrático y comprobando la utilidad o no de las intervenciones sugeridas.
Permite también hacer un seguimiento para cumplir metas, que deben ser un sueño con fecha de cada hondureño para convertirlas en realidad. Toda idea de mejorar es válida y será absolutamente inútil si no comenzamos hoy a trabajarla.
Esa secuencia de servicio social nos haría más sensibles, más dedicados y sobre todo más comprometidos.
Sin olvidar que se daría una beca para servir aprendiendo sin pretender cubrir todas las necesidades personales que se adquieren a veces en forma irresponsable o prematura.
Si en todas las carreras superiores fuera imperativo retribuir en algo al Estado lo que ha invertido en nuestra educación o, en el caso de las universidades privadas, como una contribución al desarrollo de nuestra nación, cambiaríamos sin dudarlo, el pensar y actuar arcaico de nuestros pueblos, acostumbrados a lo mismo aún cuando no vean resultados positivos.
Se llevaría conocimiento y modernidad procurando que su utilización sea apropiada en el sitio y aplicada para el progreso que exige a gritos salir de esta inequidad e ingobernabilidad que nos relega.
Imaginemos a pasantes de ingeniería apoyando la red vial que es tan deficitaria, a los de leyes, economía, farmacia, odontología, enfermería, agrónomos, a maestros de la Pedagógica y otras ramas del saber técnico y profesional trabajando y enseñando para aprender a producir para mejor subsistir.
El salario/beca se obtiene evitando gastos innecesarios. Las autoridades deben tomar la iniciativa.