Opinión

La larga lista de extraditables

El martes fue entregado a la justicia estadounidense el segundo hondureño, Juving Alexander Suazo Peralta, un día después que el titular del Poder Judicial, Jorge Rivera Avilés, confirmó que en total son 27 compatriotas cuya extradición ha sido solicitada, la mayoría de ellos por parte de la Superpotencia y por presuntos delitos vinculados al narcotráfico.

Indudablemente resulta impresionante el número de compatriotas solicitados en extradición por suponerlos responsables del tráfico de drogas, pero lo peor es que eso exhibe la impresionante magnitud de ese delito, y sus colaterales, en el país y la pasmosa pasividad con que hasta ahora se ha dejado crecer este cáncer.

Aunque fuentes de inteligencia a las que tuvo acceso EL HERALDO aseguran que los golpes asestados al narcotráfico en Honduras hasta ahora solo han tocado a organizaciones de “tercer nivel” –quedando pendientes todavía las del segundo y del primer—la esperanza es que este accionar coadyuve a disminuir la ola delictiva provocada por las mafias del tráfico de drogas.

Por otra parte, es de esperar que esta contribución de Honduras (para la que se debió reformar la Constitución que prohibía la entrega de nacionales a otros países) con la justicia y los organismos que combaten las drogas en Estados Unidos, el principal consumidor de las mismas en el mundo, también contribuya a que la Superpotencia brinde más apoyo a nuestro país y al resto de Centroamérica, que sufre la violencia provocada por el paso de la droga que es producida en América del Sur.

Y es que al ser el más grande y accesible mercado, Estados Unidos se convierte en la principal fuente de los “narcodólares” con los que los narcotraficantes corrompen a militares, políticos, policías y otros operadores de justicia y también de las armas con las que siembran el terror en el istmo. De allí que resulta obvia la responsabilidad compartida.

Esperemos, pues, que pronto se capture a los 18 extraditables que actualmente están en la lista; que se golpee también al “segundo” y “primer nivel” del organigrama del narcotráfico; que Washington materialice de forma más efectiva su apoyo y que finalmente los hondureños recuperemos la seguridad perdida.

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