La felicidad. ¿Qué es la felicidad? Alguien nos contesta como rayo: La felicidad es no estar triste. Es el estado placentero de bienestar espiritual. Una persona feliz, puede proporcionarse alegría e infundir estados de ánimos agradables en los demás.
El gran Platón decía, en la antigua Grecia, que “la felicidad es la sensación de plenitud, paz y serenidad que nos llena de alegría y que permite disfrutar el día a día”.
La felicidad difunde convicciones de bienestar interior, aunque el mundo exterior sea muchas veces adverso. “Hay que aceptar el mundo tal cual es y remontarse por encima de él, con fe y alegría”, dicen las personas que pelean por una felicidad sustentable.
Es importante decir, que los dispositivos materiales ayudan a tener una buena calidad de vida y con cuotas de felicidad, aunque nuestros abuelos insistieron siempre con sabiduría, que si tenemos salud física y algo de comida, ya es suficiente, para arrancarle ventura y alborozo a la vida.
Además, no olvide que mucha gente ya es suficientemente dichosa, no debiéndole pisto a nadie, lo mismo que, evitando deudas peligrosas y mortales que nos pueden poner, sin chistar, en los abrazos de una bartolina o, celestialmente, en un hoyo de cementerio, bien cubierto por un montón de paladas de tierra.
Hay personas felices y, por supuesto, las hay infelices. Matthieu Ricard, monje budista francés y asesor personal del Dalai Lama, según estudios neurológicos, de la Universidad de Wisconsin (EEUU), es el hombre “más feliz de la tierra”.
Repare usted que no se divulgan estudios sobre mujeres más felices de la tierra”, porque el patriarcado en su estúpida miseria ha reducido a estas, en su tinta y letra de: “mujer más bonita o bella del universo” y otras boberías de la sociedad de consumo que el mismo patriarcado capitalista, se encargó de impulsar. Con nuestras disculpas, continuamos.
La felicidad se puede remontar de las personas a la tierra misma y con ella, a las plantas y animales. Si no, ¿qué es un perrito moviendo la cola con sus ojos saltones para encantar a su dueño o dueña?
También hay países felices y los que no lo son. Y se puede medir matemáticamente, dicen los expertos. La New Economics Fundation (NEF), una curiosa organización británica fundada por un grupo de economistas, en 2009 creó un índice de “país feliz del planeta” y en junio del presente año, dio a conocer un listado en donde escogió a las naciones más “felices” del mundo.
En el primer lugar, la NEF, coloca a Costa Rica con un 76,1 sobre 100 y al pobrecito Estados Unidos, en un último lugar. Pero, fíjese: ¡eurekaaa!, ¡Honduras tiene un rango de 61 sobre 100! ¡Estamos en la cresta de la felicidad! Y aunque de esto no saben nada, ni “Pepe”, el de los bombazos hediondos, ni Juan de “la Tortilla” Hernández, estos saltan alegres, en medio de la barbarie creada por ellos, eructándonos a mansalva que, “en Honduras no hay crisis”!! y, disfrazándose de San Nicolás, gritan impunes y con total sorna: “¡Feliz navidad, querido puebloo hondureñoo! Jo jo joo”.
¡Conciudadanas y conciudadanos del mundo...! ¡seres de otras galaxias!: ¡Honduras es reconocida por la New Economics Fundation, como uno de los países plenos de dicha y felicidad en el planeta! ¡Yupii! ¿Usted cree que eso es cualquier babosada? ¡nooo “hombeeeee”!