Este 14 de febrero se celebra el Día de la Amistad y el Amor. Las parejas y amigos aprovechan para manifestarse muestras de afecto, cariño y amor; un lenguaje tan universal que hasta los bebés lo perciben desde que están en el vientre de la madre.
La sociedad actual atraviesa por un momento difícil y vemos cómo se cometen asesinatos y todo tipo de delitos por jóvenes hombres y mujeres que los hacen sin ningún tipo de inhibiciones, a plena luz del día, de forma fría, con alevosía y ventaja o amparados en la oscuridad de la noche.
Es en estos momentos que los padres de familia, más que una autoridad dictatorial para sus hijos, deben convertirse en sus mejores amigos, compartir la mayor cantidad de tiempo con ellos, pero darles tiempo de calidad y orientarlos en la vida para que a temprana edad descubran sus talentos y los desarrollen de forma tal que sean ciudadanos útiles para la sociedad.
Yo tuve la suerte de tener un padre como Rigoberto Espinal Irías quien, más que una figura paterna rígida y autoritaria, fue mi amigo para alcanzar ciertas metas en la vida; fueron muchos los amigos míos o de mi padre que nos vieron juntos departiendo en diferentes lugares como “aleros” y en más de alguna ocasión hasta le decían: “lo felicito abogado, usted se lleva bien macanudo con su hijo… ojalá y yo me llevara así con el mío ”.
Mi papá desde que yo era un niño me acompañó en mis juegos y de adulto siempre estuvo ahí para contarle y contar con él en momentos de alegría y también en la adversidad.
Este 14 de febrero reflexionemos sobre los importante que es la verdadera amistad y promovamos la amistad entre padres e hijos, pues esta se convierte en un vínculo para toda la vida.