Opinión

Ineptitud o corrupción

Los políticos tienen fama de ser hábiles, mentirosos, demagogos, aprovechados; de manipular a las masas; en casi todo el mundo los votantes también se están convenciendo de eso y cada vez hay más frustración hasta con el propio sistema democrático.

Peor aún son los políticos de los países pobres, violentos y subdesarrollados. Estos también son corruptos, farsantes, ineptos y, peor aún, con su poder para manosear las leyes han convertido a sus países en paraísos de la impunidad.

La permanente tragedia en que viven muchos pueblos del mundo no es producto de la naturaleza, de la falta de recursos y mucho menos de lo divino. Son el fruto de los políticos que se han sucedido en el poder. Incluso las peores dictaduras políticas, de corte monárquico, religiosas o militares contaron con el apoyo, con la aquiescencia o, por lo menos, con la inacción de los políticos de oficio.

Honduras, para el caso, un país con grandes recursos naturales, con un clima y una ubicación geográfica privilegiada, bañado por dos océanos; con una baja densidad poblacional, con gente buena y trabajadora; pero convertida hoy en una nación que ocupa altísimos lugares en índices negativos y bajísimos en los positivos. Y todo por culpa de los malos gobernantes que hemos tenido y que tenemos.

Cuando se mira mediante el lente de la ideología el porqué Honduras está hoy en tan difícil situación, muchos quisieran ver la mano del colonialismo, del 'imperio'; pero lo cierto es que ese elemento no lo explica todo ni hace un siglo, mucho menos ahora. En todo caso, ningún daño que vino de afuera hubiera sido posible sin el colaboracionismo local y tampoco podía ser eterno.

Hay naciones que estuvieron o están peor que como estamos hoy los hondureños; pero ya salieron o van camino de hacerlo; pero los políticos nuestros nos repiten a diario, -con sus acciones, excusas u omisiones-, que seguimos en las mismas, que no hay señales de cambio.

La más reciente muestra de esa triste realidad es el vergonzoso papel de los políticos, tanto desde el Poder Ejecutivo como del Poder Legislativo, en el ahora suspendido contrato con la empresa estadounidense Securiport.

Ya sea por ineptitud o por pura corrupción, lo cierto es que los políticos habían ya aprobado otro golpe contra este sufrido pueblo y las excusas, justificaciones, lamentos y lavaduras de mano solo son demostraciones de las capacidades histriónicas de esta nueva generación de gobernantes que están haciendo justo lo mismo que sus antecesores militares, liberales y nacionalistas.