Desastre. Una vez más ha quedado en evidencia la vulnerabilidad -y las pocas acciones para enfrentarla- en la capital hondureña, donde deslizamientos de tierra han dejado en la calle a más de 150 familias de la colonia Guillén y obligado al desalojo de muchas más que tienen sus hogares en la zona de desastre, la que deben abandonar para salvaguardar sus vidas.