Opinión

Funcionarios sobresalientes de 2012

Ella: la rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, por su integridad, honestidad, capacidad y espíritu de iniciativa, cualidades puestas a prueba en múltiples y decisivas ocasiones. En el cumplimiento de sus funciones ha sufrido desde insultos hasta amenazas, manteniéndose impertérrita, ya que es poseedora de metas y objetivos definidos, como persona, profesional y ejecutiva.

El asesinato de su hijo, a pesar de su devastador dolor materno, lo ha sabido sobrellevar con admirable dignidad y tenacidad, indagando, acumulando pruebas, denunciando la severa crisis que atraviesa la Policía, trocada de encargada de la seguridad de las personas y sus bienes, en verdugo y depredadora.

Entre sus logros al interior de la alma máter: institucionalización del examen de admisión, que le otorga tres oportunidades al aspirante a ingreso. Ya no se requiere concertar préstamos onerosos con bancos para el pago de la planilla salarial: el presupuesto asignado por el Estado –ahora manejado con transparencia y honestidad- permite fortalecer el plan de expansión, otorgando igual importancia al campus principal y a los centros regionales.

Recuperación de inmuebles de propiedad de la UNAH, que por acciones dolosas habían sido apropiados por particulares; ausencia de paros docentes, sindicales y estudiantiles, con lo que se ha cumplido a cabalidad con el calendario académico; fortalecimiento de la academia, la investigación y las relaciones con la comunidad; nuevamente el alma máter es escuchada por la sociedad, y plantea análisis y cursos de acción en pro del país.

Recuperación del hospital Escuela como patrimonio de la UNAH, en el proceso detectando la inmensa y crónica corrupción que colocó al nosocomio en estado de crisis terminal, desde el ausentismo laboral y el personal supernumerario hasta la adulteración en el precio real de medicamentos adquiridos por licitaciones amañadas. Ahora si, el paciente es la prioridad esencial en el servicio brindado.

Los edificios a medio construir, paralizada su finalización, es cosa del pasado, ya que ahora están finalmente habilitados, con ello descongestionando la crónica escasez de aulas y laboratorios.

Él: Marlon Escoto, ministro de Educación, también ha sabido implementar el adecentamiento de esa conflictiva Secretaría de Estado, aquejada de múltiples actos ilícitos, desde la venta de plazas docentes hasta la manipulación de concursos, pasando por la supresión de cobros ilegales por parte de ciertos directores a madres y padres de familia.

No es casual que quienes se han visto perjudicados por su inclaudicable labor de profilaxis, desde diputados hasta burócratas, han reclamado su destitución. Afortunadamente, goza del respaldo total del titular del Ejecutivo.

Con igual rectitud y decisión ha sabido enfrentar a las cúpulas magisteriales que han instaurado maquinarias electorales al interior de sus colegios a efecto de perpetuarse en los puestos directivos. Ha puesto al descubierto los elevados intereses con que gravan los préstamos concedidos a los mentores, más elevados que los de la banca comercial.

La mayoría de reglamentos de la nueva Ley Fundamental de Educación ya están elaborados. Esta legislación, si es adecuadamente financiada, permitirá elevar tanto la calidad de la enseñanza como la de las y los maestros, en los distintos niveles.

La matrícula en línea, a partir del próximo enero, evitará la aglomeración, atropellos y favoritismos al momento de inscribir a niños y jóvenes en los centros educativos.

Tanto Castellanos como Escoto son poseedores de suficientes méritos, acumulados por méritos propios, con trayectorias límpidas, para hacerse merecedores, en mi opinión, para ser designados- con justicia- como los funcionarios más destacados de 2012.