Cuba consideró una provocación política 'vinculada a fines subversivos' la llegada de una flotilla de exiliados cubanos provenientes de Estados Unidos hasta aguas internacionales frente a sus costas, lo cual levanta la temperatura en las caldeadas relaciones bilaterales.
Se prevé que unas cinco embarcaciones que zarparon desde Cayo Hueso, en el extremo sur del sudoriental estado estadounidense de Florida, se situarán a unas 12.5 millas de Cuba para lanzar fuegos artificiales, que sus organizadores denominan 'Luces de la libertad' y esperan sean vistas desde La Habana y provincias aledañas.
'Que el gobierno (estadounidense) de Barack Obama por lo menos no se niegue a que se promueva este tipo de actos es inquietante desde el punto de vista de que se pueden crear situaciones indeseadas', dijo el viernes 9 el escritor Luis Méndez, investigador del centro de estudios del Ministerio del Interior de Cuba.
El experto habló del tema junto a colegas suyos en la sede de la Cancillería, al participar de un foro sobre terrorismo, en el que también estuvieron presentes familiares de los cinco agentes cubanos que purgan severas condenas en Estados Unidos por cargos de espionaje que ellos niegan.
Méndez advirtió que el plan de la flotilla va más allá de los 'simples fuegos artificiales', pues también incluye un programa de acciones provocativas dentro de Cuba, que incluyen golpes de cacerolas y acudir a la zona costera con 'ropa de determinado color'.
A su vez, René Mujica, coordinador del grupo de análisis de la Dirección de América del Norte de la Cancillería cubana, sostuvo que Washington está 'perfectamente informado y advertido' de la preocupación del gobierno de Raúl Castro respecto de este tipo de provocaciones 'que pueden tener consecuencias más allá de lo que se supone son sus objetivos inmediatos'.