Personajes como Mercedes Saravia y Reinaldo Martínez, que son activistas políticos, que ninguna asamblea de juntas directivas de padres de familia los ha elegido, no tienen ni voz ni voto en esto de las cuestiones administrativa de educación.
Solo hablan porque tienen que devengar su sueldo.
Alguien debe pararse frente a ellos y exigirles el acta de la asamblea donde fueron electos y comprobar si fueron todas las directivas de los 35,000 centros educativos los que se reunieron y en qué lugar lo hicieron para nombrarlos representantes de los Padres de Familia de Honduras.