Opinión

Es cuestión de educación

Las primeras enseñanzas valiosas para forjarse como ciudadano digno, urbano, serio y responsable se reciben en el hogar y en la escuela. La educación es la base con la que hacemos historia que sirva de ejemplo a nuestros hijos o si el caso se da, a la sociedad que servimos desde diferentes trincheras de trabajo y no historietas que denoten lo intrascendente que fuimos y somos.

Si viviéramos en un país ordenado y sobre todo educado no tendríamos lo que tenemos ni seríamos lo que somos. No hay duda, por eso no acepto que habiendo partido el mismo día de la independencia con los otros países centroamericanos, estemos vergonzosamente a la zaga en todo, tanto así que duele compararse más sabiendo que la culpa es nuestra y que no vemos cambios a favor ni siquiera a mediano o largo plazo. La brecha es enorme, estamos en las honduras que no merecemos pero que no modificamos por nuestro desinterés y comodidad de pueblo pasivo, receptivo y aceptador. Sumiso y cobarde.

Nuestra capacidad de asombro parece agotarse al ver, escuchar y leer las impropiedades de autoridades gubernamentales. ¿Qué más nos falta? Revisemos algunas cualidades que debemos tener. “Dignidad: cualidad de digno. Excelencia, realce. Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse. Cargo o empleo honorífico y de autoridad. Urbanidad: cortesanía, comedimiento, atención y buen modo. Serio: grave, sentado y compuesto en las acciones y en el modo de proceder. Dicho de una acción: propia de una persona seria. Severo en el semblante, en el modo de mirar o hablar. Real, verdadero y sincero, sin engaño o burla, doblez o disimulo. Grave, importante, de consideración. Contrapuesto a jocoso o bufo. Responsabilidad: cualidad de responsable. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Dicho de una persona: de posibles y digna de crédito”. RAE.

Así las definiciones se comprueba que hemos tenido una variedad de autoridades irresponsables, poco o nada serios, sin urbanidad y con mucha banalidad y sobre todo personas que no han sabido darle dignidad al cargo que ostentan. Tratándose de gobernantes los hemos sufrido folclóricos, intolerantes, soberbios, arrogantes, narcisistas, desleales e incultos. Ya no le podemos pedir más a nuestra desgraciada democracia. Han sido autócratas cada quien a su estilo y grado educacional, omnímodos todos y pendencieros algunos y otros han hecho gala de su insuperable provincialismo y proverbial ignorancia. Talante sin talento y sin talento ni talante.

Nos exhiben como pueblo atrasado, no nos representan y se presentan tal cual son, hasta el colmo de ignorar protocolos y vestir a su usanza pueblerina en citas y eventos especiales dentro y fuera del país. En el Vaticano se dio la última demostración vergonzante además del costo de llevar un séquito innecesario que pagamos mientras los enfermos renales y los niños con cáncer mueren por abandono gubernamental.

No hay dignidad, urbanidad, seriedad ni responsabilidad. Lo que natura no da, Olancho no lo presta, el que no aprendió nos ofendió. Ojalá ahora sepamos elegir uno diferente en todo y para todo. Es cuestión de educación…

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