También la comunidad internacional que, contrario a las elecciones generales de 2009, estuvo muy representada en los comicios primarios del pasado domingo, hace una evaluación preliminar positiva de un proceso electoral que obviamente todavía requiere de mejoras cualitativas para garantizar la transparencia, la honestidad y la credibilidad.
Para el caso la OEA, organismo del que Honduras estuvo suspendido como Estado miembro a raíz de la crisis política de 2009, en una evaluación preliminar valora “el compromiso cívico del pueblo hondureño… y la labor del TSE (Tribunal Supremo Electoral) para asegurar buenas condiciones durante la jornada” electoral del domingo.
La OEA también resaltó “el alto número de mujeres que integraron y presidieron las Mesas Electorales Receptoras (MER)” e instó “a los líderes de los distintos movimientos políticos a esperar pacientemente los datos del escrutinio final”.
Pero al igual que todos los hondureños el organismo interamericano “observó que la página de Internet del TSE no funcionó como herramienta de difusión para contribuir al ambiente de certeza buscado por este procedimiento”.
También recomendó que si se utiliza en las elecciones generales el TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares) “es necesario ampliar la cobertura de la transmisión”, utilizando “otros medios como la telefonía fija y satelital, entre otras alternativas disponibles”.
Además, como “la democracia hondureña demanda certidumbre sobre los resultados electorales”, los observadores de la OEA sugieren “evaluar otras modalidades de transmisión de datos preliminares que permitan escanear y procesar las actas de las mesas, y que no dependan de un sistema de transmisión por voz”.
Tanto el Tribunal Supremo Electoral como los partidos políticos y la sociedad hondureña en general deben tomar en cuenta estas sugerencias de los observadores internacionales y nacionales para mejorar lo que haya salido bien y corregir los errores a fin de incrementar la transparencia y la credibilidad de los procesos electorales hondureños.
Y es que si realmente queremos consolidar nuestro sistema democrático no basta con el ya demostrado civismo del hondureño, la buena voluntad y los esfuerzos del TSE, sino que también se le debe cerrar las puertas a las dudas, a la incertidumbre, a la lentitud y a los amantes de la teoría de la conspiración.