La quema de pólvora sin ningún control lo que acarrea son accidentes que lindan con el riesgo de muerte. Pero como este país se administra como un potrero aquí todo mundo hace lo que le pega su santa gana.
Los padres irresponsables les compran morteros de alto poder a sus menores hijos sin importarles lo que les pueda suceder.
Por otro lado, los estruendos que producen las detonaciones llenan de estrés a los animales que se encuentran en las proximidades casi provocándoles infartos.
Solo basta ver como los perritos se meten bajo las camas por el terror que sienten al escuchar los estruendos. Ellos tienen oídos mucho más sensibles que nosotros los humanos.
Lo que menos abunda es sensibilidad por las necesidades de los demás.