Opinión

El gran legado de doña Alejandrina Bermúdez

Que descanse en paz nuestra querida Minita. Nunca olvidaremos el orgullo de haber vivido esa época donde los más pobres teníamos donde mitigar el hambre en los comedores infantiles. Por boca de mis padres sabíamos de toda su obra.

A ella se le puede llamar Primera Dama, con mucho orgullo para toda Honduras; fue reconocida a nivel mundial por todo lo que hizo por el binomio madre/niño.

Muchas veces fuimos recibidos en casa presidencial donde la familia Villeda tenía su residencia, donde sus hijos jugaban en la rotonda y se les permitía jugar con los que le visitaban. Se puede hablar tanto de doña Alejandrina. En el cielo hay fiesta junto a su esposo y los gemelos Villeda.

Los ángeles están contentos de haber recibido a esta clase de mujer. Que Dios la reciba en su Santo Seno. Siempre la recordaremos por todo el bien que hizo a nuestra patria. Misión cumplida, deja un gran legado en cada uno de tus hijos y en el próximo presidente de Honduras, el abogado Mauricio Villeda.