Opinión

El endeudamiento: solución insostenible

Nuestro país se encuentra sumergido en una vorágine de endeudamiento que pasará su factura a los próximos gobiernos y peor aún, a los ciudadanos en general. Pareciera que la única solución al fuerte desequilibrio fiscal que se viene dando desde hace unos 5 años es buscar financiamiento, la cual es insostenible. El problema de la deuda ha motivado al respetado cardenal Rodríguez a solicitar al Presidente de la República, en un anuncio por la radio, que ponga un alto a esta tendencia de endeudar al país. Recordemos que el Cardenal fue el gran gestor de la condonación de la deuda a Honduras en el año 2005.

En su comunicado después de la revisión del artículo IV, el Directorio del Fondo Monetario hace la advertencia que pese a que en los planes fiscales de las autoridades se prevé un ajuste significativo durante los próximos años, los coeficientes de deuda continuarían creciendo en el mediano plazo en ausencia de medidas adicionales e indican que hay margen para racionalizar aún más el gasto público, mediante la reducción de la masa salarial y las transferencias a los gobiernos locales, para crear espacio para el gasto social y de infraestructura prioritarios.

Para poner la situación en perspectiva, el endeudamiento no es más que una consecuencia de los desequilibrios entre los ingresos y los gastos del gobierno y, como le sucede a cualquier persona natural o jurídica o gobierno, cuando se gasta más de lo que ingresa se genera un déficit que se tiene que cubrir con deuda. Durante el período 2009-2013 los déficit del gobierno central han sido de 6.2%, 4.8%, 4.6%, 5.9% y 7.9% del PIB y en forma acumulativa estos déficit representan la pequeña cifra de L. 97,093 millones. La situación es tan complicada, que el gobierno no genera ingresos suficientes ni para pagar su gasto corriente, ya que en los cinco años de esta serie se han producido déficits en la cuenta corriente de la ejecución financiera. Como resultado, los intereses sobre la deuda han pasado de L 2,009 millones en 2009 a L 8,523 millones en 2013. ¡Y aun así, queremos educar a los hondureños que se endeudan con tarjeta de crédito!

Muchos hondureños creen que este es un problema del gobierno que no les va a afectar en ningún momento, pero están equivocados. Si esta tendencia de gastar más de lo que ingresa continúa, llegará el momento en que al país se le cerrarán las puertas para nuevos financiamientos externos y los hondureños sufriremos peores consecuencias con nuevas cargas tributarias o financiamiento del Banco Central de Honduras sin respaldo, lo que traerá presiones inflacionarias, altas tasas de interés, pérdida de reservas internacionales.

De acuerdo a organismos multilaterales, para un país como Honduras el déficit fiscal del gobierno central no debería ser mayor de 2.5%, -3.0% del PIB, que indica el nivel razonable de financiamiento externo a que puede acceder el país. También es aconsejable que estos financiamientos sean a largo plazo, rangos de 15 a 25 años. La credibilidad de un gobierno es de suma importancia para facilitar el acceso al financiamiento tanto externo como interno. Pero también, los gobiernos, al igual que las personas, tienen limitaciones para incrementar su endeudamiento, pues su capacidad de pago depende altamente del crecimiento de la economía para así fortalecer sus ingresos tributarios y de una política fiscal balanceada.

El proceso presupuestario de Honduras adolece de una visión multianual, que permita proyectar objetivamente el crecimiento de los ingresos y de los gastos, para entonces definir si el déficit que se generará puede ser financiable y tomar las medidas apropiadas anticipadamente. También tenemos la falta de prioridades, ya que en el país existen tantas necesidades que no pueden ser resueltas en un período de gobierno, por lo que se necesita continuidad en las políticas públicas. Agreguemos a esto el optimismo con que los funcionarios elaboran las proyecciones de ingresos y que sirven de fundamento para proyectar los gastos. Generalmente esos ingresos optimistas no se generan, pero el gasto presupuesto sí tiene que ejecutarse, por presiones políticas, de los ministros, de los grupos de presión, etc.

Es el momento de convocar a los distintos sectores a un Pacto de Responsabilidad Fiscal para el Crecimiento Sostenido y Equitativo. Próximamente continuaremos con este tema.