Opinión

Trasciende cualquier frontera, cualquier interés, es tan vasto que su principio no lo es, ni su final tampoco, buscarlo, encontrarlo, es encontrar una gema por la que se pagaría cualquier interés ya que al solicitarlo y se te concede este no lleva interés alguno, sino el simple hecho de hacer feliz al que lo recibe.

Este trasciende la parte más íntima, llega a las partes más sutiles, se encona, se difunde por cada nervio, por cada célula, por cada parte íntima de nuestro ser.

Y es que cada uno de los seres fue concebido por amor, al encontrarse dos cuerpos desesperados por dar lo mejor de sí, que las complicaciones posteriores den un destino diferente es otro problema, pero el fruto fue de una entrega donde se fusionaron diferentes emociones; la felicidad, la dicha, la esperanza, el tesoro que se encontró es porque hubo la herramienta; amor.

No hay amor más grande que el de Dios, el de la madre el cual se asemeja, cualidades divinas que poseen estos seres que rinden el tributo supremo a la vida y que se asemejan a la cualidad del creador, la que es divina, la que es hermosa, la que llena la vida pletóricamente.

Y es que contemplar un arco iris, una brisa que refresca, una llovizna que te moja y seduce con cada gota que rocía cada parte de tu ser, esa flor hermosa, el colibrí que refulge como el iridiscente sol y que baila al compás del néctar de cada pétalo, estambre que liba con su delicados besos.

Y trasciende a cualquier situación, a cualquier humillación, ya que perdonar como idioma existe sin importar el daño que se nos haya dado, porque la cualidad del amor desvanece cualquier golpe, suaviza las imperfecciones que tengamos, porque no las considera importantes, le son nada, le son necedad.

Amar al amor es un principio al cuales estamos sometidos todos los que estamos hechos por el ser cuyo ser difumina amor, porque él nos da el ejemplo, el cual debemos seguir y expresar a cada momento.

Sus dedos delicados forjaron, dieron forma a cada pétalo de cada flor, aspiró cada fragancia que fue dando a cada una de ellas, les dio los colores más maravillosos, el toque final fue divino, por lo que ahora nos arrodillamos ante la amada llevándole un exquisito ramo de esas fragantes y delicadas flores que divinizan a su creador.

Y es que podremos sufrir las peores torturas y en el interior de nuestro ser siempre estará el perdón, pero podemos odiar, pero el que ama a su semejante -lo cual no es nada fácil- llega a la convicción de que perdonar es lo más noble del ser, porque si odiamos sufrimos y si sufrimos, las lágrimas serán nuestras acompañantes, nuestro rostro se hará mustio.

El semblante decaerá y nos volveremos amargados, una espina se nos enterrará en nuestras carnes y dolerá cual tortura que nos hará sentir el último dolor indescriptible que jamás se pueda soportar.

Amar a cada ser es una meta que se nos impone, pero, es que cada ser tiene algo divino, tiene cualidades que si las aleccionamos en nuestra vida nos harán sentir que sí importamos, que no somos islas y que en cada puente que extendemos habrá un transeúnte que vendrá y tocará las puertas de nuestro corazón.

Ama, siente que tu amor no solo sea ese amor que conlleva a la pasión. Ama con todas las derivadas que tiene el amar, el amor ágape, el amor filial, el amor de Eros... da aunque sea una minúscula parte de tu ser, ya que si lo haces, esa parte minúscula crecerá hasta convertirse en un volcán que emanará lava que sembrará nueva vida, la vida que se sometió al crisol del fuego y que surge como ave fénix, resplandeciente, forjado como el hierro sometido a la crudeza de los altos hornos de fundición, que lo templarán, que lo forjarán con el martillo del herrero que irrumpe su interior con el dolor del golpe de la almádana.

Sé como el Sol que alimenta la Tierra, como el océano que besa a cada instante la playa solitaria, sé como el bosque que nos da su follaje, que nos da fuentes de agua cristalina, sé como el viento que nos refresca, sé como la lluvia que moja la tierra y nos da el fruto del germen fecundo.

Ese amor que no tiene interés, el que aboga hasta la saciedad porque para el que lo reciba lo reciba sin ningún interés, y es que el fin último es que el que lo reciba lo reciba pletórico.

Amemos a cada instante, sonríe, da esa sonrisa con el entusiasmo que el que la recibe será contagiado y llegará a ser mejor, el amor hace a las personas mejores.

Que el amor sea el pan que alimenta a tu familia, que alimente tu ser, porque así imitaremos al Divino Creador de tan exquisita cualidad… el amor.

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