Editorial

¿Y el parque minero?

En 2014 una tragedia expuso ante los ojos de Honduras y del mundo la realidad precaria de los trabajadores de la mina de Cuculmeca, El Corpus, Choluteca. Ocho hombres murieron soterrados y tres más lograron sobrevivir, llenando de luto a sus familias y al país. Como suele suceder en estos casos, el tema tomó relevancia y copó la agenda de las más altas autoridades del país, que salieron a exponer planes y programas para mejorar las condiciones de vida de los pobladores de una de las regiones más pobres del país, y en la cual la única opción de trabajo la ofrecen los que operan las minas de manera artesanal. Fue entonces cuando se anunció con bombos y platillos que Cuculmeca sería el centro de un novedoso parque minero. Desde entonces, los medios de comunicación han informado de varios proyectos y de inversiones millonarias en esa región. Se dijo, incluso, que la minera canadiense Glen Eagle Resources Inc, a través de su subsidiaria Cobra Oro, operaría en el sector la primera zona libre para la exportación de minerales, para lo cual contaban con los permisos de operación, y que otras empresas de capital estadounidense, chino y peruano ya trabajan en la zona. Pero a casi cuatro años de la tragedia que enlutó a ocho familias de Cuculmeca, la realidad sigue siendo la misma. El interior de la mina sigue retumbando a causa de las detonaciones que se realizan al interior de la montaña, informó esta semana diario EL HERALDO. Los mineros siguen ingresando a los túneles sin protección alguna y las detonaciones en el interior de la montaña se continúan presentando “pese al riesgo inminente que existe que se vuelva a repetir una tragedia como la que vivimos años atrás”, dijo el alcalde de El Corpus, Luis Rueda, quien no pierde la esperanza de que las nuevas autoridades que se nombren en el sector vuelvan sus ojos a su región y atiendan esta problemática y que se ejecuten los planes y proyectos que ya están sobre la mesa. Es urgente que lo hagan. No deben esperar que una nueva tragedia toque estas familias para volver a copar los medios de comunicación con anuncios de proyectos que nunca concretan. Una de las responsabilidades del gobierno es garantizar la vida de sus ciudadanos y preservar los recursos naturales, por lo que deben actuar en consonancia con esos mandatos.