Editorial

Urge control del uso de la pólvora

La muerte del niño de 9 años José Isaí Córdoba ha conmovido a las y los hondureños. La tragedia ocurrió cuando el menor, que regresaba de una pulpería cercana a su hogar en la colonia Bordos de Guadalupe, en el municipio de San Pedro Sula, se encontró en su camino un petardo de los conocidos por su alto poder explosivo como “tumbacasas”, el que recogió en el momento en que la chispa de la mecha estaba próxima a hacer contacto con la pólvora.

Cuentan sus familiares que la explosión fue tan fuerte que le provocó que el pecho y los brazos le fueran cercenados en un abrir y cerrar de ojos, matándolo casi en el acto. El caso de José Isaí nos recuerda la tragedia ocurrida a finales del mes de octubre en el sector de El Vivistorio, San José, Copán, en la que perdieron la vida diez personas al explotar la cohetería en la que trabajaban.

En ambos casos resalta la falta de medidas de precaución en los procesos de producción y comercialización de la pólvora en el mercado nacional, lo que obliga a las autoridades competentes a identificar y tomar medidas integrales para enfrentar esta problemática, con el único fin de proteger la vida de quienes tienen en esta actividad su principal fuente de ingresos y del usuario final, tratando en todo momento de proteger a los más pequeños y legislar para castigar a quienes venden estos productos o los dejan al alcance de los menores.

Obliga también a los padres y madres de familia a estar mucho más pendientes de sus hijos e hijas, a proteger su vida, evitando en todo momento el contacto con estos artefactos mortales.

Lo sucedido deja claro que no basta con prohibir la comercialización de pólvora en ciertos términos municipales y multar a quienes incumplen las ordenanzas. La vida o los daños a los cuerpos de las víctimas no tienen precio.