Editorial

Transformaciones y cambios

Diversos procedimientos, prácticas, actitudes, se transforman rápidamente, tanto en nuestras vidas cotidianas como en el desempeño colectivo, consecuencia de la pandemia del covid-19 y el obligado confinamiento.

En materia laboral, el recurso humano debe adaptarse y/o perfeccionar sus conocimientos informáticos, según sea el caso, en la medida que múltiples transacciones se han automatizado, lo que requiere estar debidamente adiestrado en tecnologías computacionales, mismas que agilizan trámites, compras, ventas, elevando el grado de satisfacción del cliente.

El emprendimiento debe ser estimulado por el sector público y la banca, otorgando, bajo términos favorables, crédito y condiciones de amortización.

En lo social y mental, es imperativo elevar el nivel de cooperación, solidaridad, iniciativa, unidad, recíproco respeto. Los conflictos sociales, inevitables, deben reducirse en vez de acrecentarse.

Los peligrosos niveles de polarización deben reducirse, de otra manera los cimientos del hogar común: Honduras, colapsarán, provocando caos, enfrentamientos de hermano contra hermano.

En lo político, de cara al próximo torneo electoral, deben agilizarse los múltiples aspectos que conlleva, a efecto que la voluntad ciudadana, libre de cualesquier manipulación, sea respetada por todos los partidos y sus candidatos, en los distintos niveles, con sufragio “limpio, transparente, confiable” y la transición de mando de una agrupación política a otra sea producto de elecciones en que los resultados sean aceptados por los votantes, cualesquiera sean sus afiliaciones partidarias.

En lo moral y ético, el combate sostenido -sin claudicaciones ni concesiones-, a la corrupción e impunidad, en alarmante alza, debe constituir política de Estado, con la colaboración de la sociedad civil organizada.

Honduras no puede ni debe continuar siendo esquilmada, saqueada, humillada.