Editorial

En medio de sus dificultades, un valor que los y las hondureñas saben demostrar en tiempos de crisis y desolación es el de la solidaridad.

Ha sido alentador ver cómo las personas a título individual, pero también las empresas, como los medios de comunicación del grupo OPSA, casa editora de los diarios EL HERALDO y La Prensa; Televicentro; HRN y HCH, entre otros, se han organizado para recolectar víveres, medicamentos y ropa para quienes más lo necesitan.

No hay que dejar de resaltar en estos momentos el apoyo de los dueños de lanchas privadas que pusieron su equipo a disposición para navegar las aguas acumuladas en el valle de Sula en auxilio de los más necesitados

Pero la emergencia no ha terminado.

La tarde y noche de ayer, miles de personas, entre ellos muchos ancianos y niños, seguían en los techos de sus casas o en las copas de los árboles, esperando que llegaran por ellos para llevarlos a un lugar seguro.

No hay que bajar los brazos, todos tenemos que ser solidarios, porque no se debe olvidar que nadie es demasiado rico ni demasiado pobre para no compartir con el prójimo lo mucho o lo poco que se tiene, hay que mantener el apoyo a quienes más lo necesitan.

Ya lo dijo el papa Francisco, la solidaridad es el sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, principalmente cuando se viven experiencias difíciles, y que la unidad es la fuerza que llevará a las sociedades a superar situaciones críticas, como la que hoy enfrenta el país.

El camino que queda por recorrer es largo y tortuoso, y solo se podrá recorrer si lo andamos juntos, apoyándonos unos a otros.

Por eso, hoy más que nunca, la solidaridad debe florecer.

Done lo que pueda, sin esperar reconocimientos, lo importante es la satisfacción de haber cumplido con un imperativo moral: la solidaridad