¿Qué dicen los astros?
El buen trabajo de la prensa, los periodistas y los medios de comunicación es un pilar fundamental de la sociedad. Este trabajo toma mayor relevancia en tiempos de crisis, pues es el principal canal de información de lo que sucede en la comunidad, pero todavía más importante del manejo que las autoridades y los funcionarios hacen de los millonarios presupuestos que se destinan al manejo de las crisis, en este caso del Covid-19. El trabajo de la prensa y los periodistas debería ser garantizado por las autoridades, principalmente los que hoy están en el poder, pues se supone son los principales garantes de que lo que hacen ellos desde el poder está bien hecho. Pero actualmente la dinámica no ha sido esa, más bien se ha estado obstaculizando el derecho a informar a la ciudadanía, y frenando con ello el derecho ciudadano a estar informado. Las imágenes de agentes de la Policía Nacional agrediendo a periodistas que como única arma portan en sus manos una libreta y un lápiz, una cámara fotográfica, un micrófono o una cámara de televisión, son indignantes. Es inconcebible que oficiales y soldados de la Policía Nacional, que están llamados a proteger la vida de los ciudadanos, pongan en peligro la vida de trabajadores de la comunicación que solo buscaban, tal es el caso del equipo periodístico de TSI y de otras zonas del interior del país, informar sobre la afluencia de personas y el incumplimiento de las medidas de seguridad en vigor por el toque de queda para frenar el contagio de la población con el Covid-19. La prepotencia y la soberbia demostrada fue irracional, reprochable. Son actos que no deben volver a ocurrir. La libertad de prensa, la libertad de informar y ser informado son derechos humanos fundamentales que no deberían ser conculcados por ninguna autoridad, y mucho menos en estos momentos de crisis en los que la sociedad debe tener acceso a la información confirmada y responsable que se transmite desde los medios de comunicación. El Estado debe garantizar tales derechos, sin cortapisas