Los y las hondureños estamos obligados a observar milimétricamente cada una de las medidas recomendadas por los médicos y las autoridades sanitarias para frenar los contagios del Covid-19 entre la población.
Los especialistas consultados por EL HERALDO han advertido que el país está llegando al punto de no retorno ante el incremento de casos registrados como consecuencia del aumento del número de personas circulando y en muchos casos sin tomar las medidas de bioseguridad. Han explicado “que estamos en la fase de transmisión activa comunitaria constante y en todo el país”, que “el virus está en todos lados” y que las probabilidades de contagio son ahora mayores.
No desconocemos que las medidas de confinamiento están afectando a miles de personas que tienen que salir de sus casas para buscar el sustento diario, pero es cierto también que el no cumplir con esas medidas hoy nos afectará todavía más en el corto plazo, porque la suspensión de las mismas se alargará por más tiempo y las consecuencias serán todavía mayores.
Sí, la situación es difícil para todos, y ello obliga al gobierno a analizar con todos los actores sociales y empresariales las medidas que se deben tomar para la reapertura gradual de la economía y reducir el impacto que la pandemia dejará a la masa trabajadora y garantizar que el sistema de salud cuente con lo necesario para atender a la población que requiera de esos servicios.
Paralelamente, los ciudadanos, sin importar clase social, raza o nivel educativo, tenemos que hacer también lo que nos corresponde de cumplir las medidas de confinamiento para frenar el avance del virus y atender todas las indicaciones que nos den los equipos sanitarios. Solo así, todos, remando en la misma dirección, ganaremos esta batalla.
Tenemos que actuar ya y no olvidar que la vida de millones de hondureños y hondureñas está en juego y estamos obligados a preservarlas.